Uno de los episodios más controvertidos en la trayectoria de Iván Cepeda es la aparición de su nombre en los archivos de Raúl Reyes, segundo al mando de la extinta guerrilla de las Farc-EP. Estos documentos fueron hallados en los dispositivos electrónicos recuperados por la Fuerza Pública tras el bombardeo al campamento de Reyes en territorio ecuatoriano, el 1 de marzo de 2008, que resultó en la muerte de Reyes.
En los archivos se encontraron mensajes en los que miembros de la guerrilla buscaban coordinación con Cepeda de cara a una movilización que él promovía desde el Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), organización que cofundó. La marcha, programada para el 6 de marzo de 2008, surgió como una respuesta a la multitudinaria movilización ciudadana del 4 de febrero de ese mismo año, en la que millones de colombianos en todo el mundo protestaron contra los crímenes y los secuestros de esa guerrilla. En los archivos reposan varios mensajes en los que diferentes miembros de la guerrilla discuten sobre la articulación con Cepeda para esa marcha.
El hallazgo de este material, conocido como los "archivos de las Farc", desató una larga disputa jurídica que culminó con una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que los declaró ilegales como prueba. El fallo, sin embargo, no cuestionó la veracidad del contenido de los archivos, sino la legalidad de su obtención durante la operación militar en Ecuador, emprendida por el gobierno de Álvaro Uribe y su entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, sin coordinación con el país vecino.
La defensa que Cepeda ha sostenido durante años –incluidos debates en el Congreso– y que reiteró en una primera entrevista para esta historia, es que los archivos de Reyes fueron manipulados y no tienen validez porque fueron declarados ilegales por la Corte Suprema de Justicia. “Lo que está comprobado es que hubo una operación del DAS bajo el gobierno de Álvaro Uribe para hacer aparecer eso”, respondió el candidato a La Silla cuando se le preguntó sobre el contenido de los computadores de Reyes. “Esos sí son cosas concretas, son hechos probados”.
Esta investigación accedió a los archivos originales del entonces Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, a los que se refirió Cepeda y encontró que la defensa sobre su mención en los computadores de Raúl Reyes no se sostiene. No existe ningún indicio de que la operación del DAS que ha mencionado el candidato en varias oportunidades buscara alterar esos archivos en específico.
En una segunda entrevista con La Silla Vacía, para obtener una versión sobre ese vacío en su defensa, Cepeda se retractó y dijo: “Creo que hubo un mal entendido” y que “no dije que en esa operación del DAS se hiciera explícita referencia al caso de Reyes”. Sobre el uso de esa misma versión en un debate en el Congreso aseguró: “Es posible que yo me haya equivocado”. Pero insistió en que los archivos del computador de Reyes fueron invalidados por la Corte Suprema de Justicia.
Sin embargo, eso no es lo que afirma la decisión de la Corte, que no hace un juicio legal sobre la veracidad de su contenido, sino sobre su validez como insumo probatorio en cualquier proceso judicial debido a que los archivos fueron obtenidos fuera del país pasando por encima de protocolos internacionales.
Aún así, Cepeda insistió en que dar cualquier validez a las menciones suyas que muestran una coordinación con las Farc es “una calumnia”.
Para esta investigación, La Silla Vacía, con el apoyo de La Liga Contra el Silencio, accedió a los archivos originales del DAS a los que se refiere el candidato, utilizó el procesamiento de los archivos de la ONG inglesa The International Institute for Strategic Studies entre 2008 y 2011, y tuvo acceso a copias parciales de los archivos originales de los computadores de Reyes por dos fuentes distintas.
En el proceso de investigación, se revisaron informes de inteligencia nacional e internacional que se emitieron con base en esos documentos, y fueron consultadas cinco fuentes vinculadas a la obtención y el procesamiento posterior de los computadores de Reyes.
Tras verificar, comparar y poner en contexto esos documentos, esta investigación encontró que la aparición de Cepeda en los archivos de Raúl Reyes sí coincide con las circunstancias, el contexto y los personajes de esa guerrilla en los días previos a la marcha del 6 de marzo. No hay evidencia de un montaje, como ha afirmado Cepeda. El candidato se niega a dar cualquier explicación adicional.
“Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo”, escribió Inés Graciela Dorado, alias Ingrid Storgen, el 18 de febrero de 2008 en una comunicación a las Farc-EP.
Antes de su muerte, Reyes coordinaba la labor de células de la guerrilla en 16 países de Latinoamérica y Europa, y las comunicaciones externas de las Farc-EP.
Dorado, según documentos de inteligencia del Ejército, era originaria de Argentina y miembro de las células de las Farc-EP tanto en ese país como en España. Además de “Ingrid Storgen”, respondía a los alias de “Inés”, “Irene” e “Indira”.
El mensaje que Dorado escribió ese 18 de febrero sobre la marcha continúa así: “Por favor mándenme datos de todo lo que se hará en nuestros lugares para poder mantenerlo informado. Resulta imprescindible que todo sea unificado para dar un golpe de efecto mucho mayor”.
Y remata: “Ya respondieron los compañeros de Ecuador, ahora espero, lugar forma de contactar a Iván con los c. de Agencia de los Pueblos en Pie y la marcha que organizarán en Ecuador”. (SIC)
A las Farc-EP les interesaba la marcha liderada por Cepeda porque la movilización del 4 de febrero había significado un duro golpe estratégico. No solo se convirtió en una poderosa bandera política para el uribismo, sino que manifestó ante el mundo el rechazo rotundo de la mayoría del país a décadas de crímenes, especialmente al secuestro extorsivo. Esa movilización alcanzó 165 lugares de Colombia y el exterior bajo la consigna unificada de “No más Farc”. Para ese momento, la guerrilla mantenía en su poder a decenas de secuestrados políticos y militares, entre ellos Íngrid Betancourt —quien completaba más de seis años de cautiverio en la selva—, y apenas un año antes había asesinado a 11 de los 12 diputados del Valle del Cauca, secuestrados cinco años atrás, en un evento que estremeció al país
Los computadores de Raúl Reyes indican que como defensor de derechos humanos, Iván Cepeda tuvo contactos con las Farc-EP para buscar una participación activa de miembros de esa guerrilla en la convocatoria internacional de su movilización. También muestran que las Farc-EP no ideó la marcha del 6 de marzo, pero que sí vio una oportunidad en esa movilización promovida por Cepeda.
Cepeda es víctima del Estado. Su padre, Manuel Cepeda Vargas, fue asesinado en 1994 por sicarios paramilitares cuando era senador del Partido Comunista. Su muerte fue parte de la política de exterminio de la Unión Patriótica por la que fue condenado el Estado.
En el gobierno de Álvaro Uribe, Cepeda también fue perseguido y perfilado por el DAS en medio de la campaña de persecución a miembros de la oposición. Fue en esta tensión que surgió la marcha promovida por él.
Iván Cepeda se ha defendido de su aparición en los computadores de Raúl Reyes desde hace casi 18 años. Su versión de que hubo un montaje orquestado por el DAS quedó plasmada en un debate del Congreso del 2020. Desde el Congreso dijo que su aparición en esos archivos fue parte de una misión ilegal para manchar la marcha del 6 de marzo con propaganda negra.
“Ese documento que usted exhibió, ese cable que es supuestamente de los computadores de Raúl Reyes, está en la Operación Estímulo del DAS, es una carpeta que se hizo en contra mía y en contra del movimiento de víctimas, en el año 2008”, dijo Cepeda.

La operación del DAS a la que se refiere, y que ha sido mencionada por él durante varios años para defenderse de su aparición en los computadores de Reyes, fue bautizada como “Operación Estímulo”.
Esa relación quedó al descubierto cuando el CTI de la Fiscalía inspeccionó la extinta agencia de inteligencia en 2009. Fue la respuesta institucional luego de que el periodista Ricardo Calderón destapara en la revista Semana que el DAS, durante el gobierno de Álvaro Uribe, realizaba seguimientos y espionaje ilegal a la oposición, magistrados y periodistas, en lo que hoy se conoce como el escándalo de las 'Chuzadas'.
Es cierto que en los archivos del DAS, en poder de La Silla Vacía, la operación tenía como objetivo infiltrar la marcha promovida por Iván Cepeda; pero no hay rastro de que esa infiltración tuviera que ver con una manipulación de los archivos de Raúl Reyes.
En un documento encabezado como “Reservado” con fecha del 26 de febrero de 2008 (cuya metadata, que certifica cuándo fue creado realmente un archivo, coincide con lo que dice el papel) se detallan los alcances de la “Operación Estímulo”. Su objetivo era claro: “diseñar e imprimir documentos propagandísticos contra las organizaciones terroristas Farc, ELN y autodefensas ilegales”.

El creador del documento fue Jaime Ovalle, quien fue uno de los coordinadores del G3, el grupo del DAS que se dedicó a chuzar y perseguir a miembros de la oposición, periodistas y magistrados en el gobierno de Uribe.
En los documentos del DAS queda claro que la misión era crear y distribuir panfletos, vallas y pasacalles que relacionaran a las Farc-EP con la marcha. Pero en ninguno hay mención alguna a la operación Fénix, en la que fue bombardeado Reyes, ni a la intención de manipular o alterar esos archivos.
Esto se explica también en que el bombardeo se hizo el 1 de marzo de 2008. Es decir, el DAS ideó la operación ilegal de infiltrar la marcha cinco días antes de la operación militar en Ecuador.
Otro informe del DAS fechado el 7 de marzo, un día después de la marcha de Cepeda, muestra que los computadores de Raúl Reyes y la Operación Fénix no tenían que ver con la “Operación Estímulo”. En ese documento se detallan los resultados de la operación y explícitamente se rinde informe sobre la circulación de panfletos y vallas.
Es decir, si bien el DAS sí le metió mano a la marcha de Cepeda con panfletos, vallas y pasacalles, no hay registros de que lo haya hecho a través del contenido de los computadores de Reyes, que es lo que ha dicho Cepeda para defenderse de su aparición en esos archivos. La evidencia sugiere que el rastro del candidato en los computadores de la guerrilla es independiente de la persecución ilegal de la inteligencia estatal. Hoy el candidato, según le dijo a La Silla, reconoce que pudo haber sido una equivocación asociarlo con esa operación.
Más allá de la operación del DAS, Cepeda tiene otro argumento para restarle validez a los archivos de Raúl Reyes donde sale mencionado. Afirma que la justicia colombiana los declaró ilegales porque “se vulneró la cadena de custodia”.
Pero, como se dijo, la decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar los archivos ilegales no se basó en que el contenido fuera falso o manipulado. Se fundamentó en que los dispositivos fueron recogidos ilegalmente debido a que los recuperó personal que no estaba autorizado y sin presencia de las autoridades de Ecuador, país en el que ocurrió el bombardeo a Reyes.
En cambio, sí hay una versión de una organización internacional de que el contenido de los archivos no fue manipulado. El informe forense realizado por la Policía Internacional, Interpol, que para entonces tenía jurisdicción en 185 países, concluyó que no hubo alteración de los archivos. (Vea aquí el informe completo).
Es decir, aun cuando por un procedimiento legal los archivos de Reyes no fueron usados en casos judiciales en Colombia, ninguna autoridad ha cuestionado su contenido. De hecho, han sido usados por la justicia gringa y, por ejemplo, fueron parte de la argumentación con la que se elaboró el indictment (acusación formal) contra el dictador venezolano, Nicolás Maduro.
Además, contrario a lo que dice Cepeda, la certificación de Interpol prueba que no fueron manipulados los archivos desde que quedaron en manos de las fuerzas armadas.
Más allá de la mención explícita a Cepeda, en los archivos de Reyes hay una sucesión de comunicaciones que muestran el interés de las Farc-EP en la movilización liderada por el hoy candidato hace 18 años. La defensa que Cepeda ha sostenido durante años para desvincularse de este caso, sin embargo, se ve confrontada por estos hallazgos. Cuando fue consultado por segunda vez para esta historia, Cepeda le atribuyó la reportería de La Silla a un “intento de judicializarme en Estados Unidos”. Y se negó a responder en detalle las circunstancias que rodean su aparición en los computadores de Raúl Reyes.
Nota: esta es una versión resumida de la investigación. La versión completa está en La Silla Vacía.