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Martes, 07 Septiembre 2021

Explicador: Vacuna de Moderna y el intervalo de 12 semanas entre dosis

Por Gloria Correa

La medida ya se implementó en el país. Aunque la evidencia que la respalda es limitada para septiembre de 2021, ante la escasez de vacunas y en el contexto de la pandemia, la OMS avala ampliar los intervalos. Aquí explicamos los aspectos más importantes sobre esta medida.

El  27 de agosto de 2021 el Ministerio de Salud y Protección Social señaló a través de un comunicado que el intervalo entre la primera y la segunda dosis de la vacuna de la farmacéutica Moderna contra COVID-19 se amplió de 4 semanas (28 días) a 12 semanas (84 días), con algunas excepciones. Un día antes, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA) había validado a MinSalud para hacer dicho cambio.

Esta novedad en el Plan Nacional de Vacunación contra COVID-19 ha suscitado múltiples inquietudes que incluyen preocupación por si la protección frente al virus se ve afectada, si hay evidencia científica que respalde la decisión de ampliar el tiempo entre dosis y varios seguidores nos han preguntado al respecto. Por eso en Colombiacheck desarrollamos este explicador teniendo en cuenta la importancia de no caer en desinformación sobre la vacunación contra COVID-19.

La vacuna de Moderna 

La vacuna contra COVID-19 (también llamada RNAm-1273) desarrollada por la farmacéutica Moderna usa la metodología de ARNm, al igual que el biológico desarrollado por Pfizer-BioNtech.

Cada dosis del biológico de Moderna contiene 0.5 ml con 100 microgramos de ARN mensajero, que da la información a nuestras células para producir una proteína del virus SARS-CoV-2, sin desarrollar la enfermedad, y así estimular el sistema inmune para producir anticuerpos (defensas) ante el nuevo coronavirus. 

datos generales de la vacuna de Moderna

Datos generales de la vacuna de  Moderna contra COVID-19. Fuente: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/vaccines/different-vaccines/Moderna.html

En los ensayos clínicos iniciales de esta vacuna, que se llevaron a cabo con 30.420 voluntarios, se demostró que era segura y eficaz ante el COVID-19. La eficacia (protección medida dentro del estudio) del biológico fue del 94,1% para prevenir el COVID-19 sintomático y del 98% ante enfermedad grave con las dosis aplicadas en un intervalo de 28 días.

Por lo tanto, desde el 18 de diciembre de 2020 la Administración de medicamentos y alimentos de Estados Unidos (FDA,por sus siglas en inglés) dio la autorización para uso de emergencia de este biológico en dicho país. 

Datos de la vacuna en Colombia

En Colombia el INVIMA dio la autorización para uso de emergencia  el 24 de junio de 2021 para iniciar su aplicación en mayores de 18 años, dado el contexto de la pandemia. 

Según datos del Ministerio de Salud, el Gobierno Nacional compró 10 millones de dosis de esta vacuna, pero al 2 de septiembre de 2021 se habían  recibido sólo 150.000 dosis (1,5% del monto comprado) y otras por donaciones 3.500.000 dosis por donaciones. Estas últimas ya fueron aplicadas en la población como primeras dosis.

dosis recibidas al 2 de septiembre

Ahora bien, en agosto y septiembre de 2021 se ha presentado la escasez de este biológico, debido a demoras en las entregas por la farmacéutica, como han registrado medios nacionales (1,2,3,4, 5).

Y ante esta contingencia el director del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre) de Colombia, Víctor Muñoz en entrevista radial señaló: “Este tema lo hemos escalado a nivel corporativo en Estados Unidos. Ellos tienen un problema global de suministro...en este momento estamos buscando mecanismos alternativos para resolver la llegada de esas dosis a Colombia, mecanismos como solicitud de préstamo a países como Estados Unidos, donde tengan inventario, para que podamos hacer una reposición una vez recibamos nuestros biológicos".  

A la fecha de publicación de esta nota aún se está a la espera de confirmación de los acuerdos que logren resolver la problemática de distribución para Colombia, específicamente de 5 millones de dosis que se debían recibir para este tercer trimestre del 2021 por parte de Moderna. 

Razones de MinSalud para solicitar ampliar el intervalo

Desde la oficina de prensa del Ministerio de Salud y Protección Social explicaron a Colombiacheck que dicha institución hizo la solicitud al Invima el 18 de agosto de 2021 de autorizar un cambio en el régimen de dosificación para extender la aplicación de la segunda dosis del biológico de Moderna de 28 a 84 días. 

El trámite se hizo en el marco del decreto 710 de 2021, del 28 de junio de 2021, mediante el cual se modificaron los artículos 9 y 10 del Decreto 1787 de 2020, en cuanto a la expedición, vigencia, información, renovaciones y modificaciones de la Autorización Sanitaria de Uso de Emergencia de las vacunas.  

Desde MinSalud agregaron que se basaron principalmente en tres argumentos para hacer tal solicitud: 

  1. La primera dosis de Moderna logra elevados niveles de protección, por encima del 70%, que es 20 puntos porcentuales por encima del mínimo (50%) sugerido por la OMS para la eficacia de vacunas. Protección que se mantiene para diferentes variantes de preocupación. 
  2. La evidencia sugiere que los niveles de anticuerpos (defensas) logrados luego de dos dosis de esta vacuna son mayores cuando el tiempo entre dosis es más prolongado.
  3. Los modelos analíticos de decisión desarrollados por diferentes entidades concuerdan en que se observarían menos muertes y menos casos graves cuando se lleva un mayor número de la población a inmunización con la primera dosis en intervalo de 84 días, comparado con aplicar menos primeras dosis para poder completar los esquemas de 28 días.

Ante el planteamiento del Ministerio, la Sala Especializada de Moléculas Nuevas, Nuevas Indicaciones y Medicamentos Biológicos del Invima, emitió su concepto en sesión extraordinaria el 26 de agosto de 2021, según consta en el Acta Nº 1 de 2021 – undécima parte

La entidad reconoció que aunque la evidencia científica para soportar el intervalo ampliado no es tan robusta, precisaron que “en el contexto de la emergencia sanitaria y con base en la información científica actual, la disponibilidad de vacunas, el desarrollo de la campaña de vacunación y el estado de la pandemia, el Ministerio de Salud y Protección social de Colombia podría implementar un intervalo entre 28 y 84 días acorde con los lineamientos técnicos y operativos del plan nacional de vacunación contra COVID-19”. Además, enfatizaron la importancia de mantener los 28 días entre las dosis para la población con mayor riesgo de complicación.

Leonardo Arregocés Castillo, director de Medicamentos y Tecnologías en Salud  indicó en un comunicado el 27 de agosto de 2021 sobre esta medida: “Lo que queremos es llegar a cubrir el mayor número de personas con una dosis lo más pronto que se pueda...se busca lograr una mejor protección en las personas que hasta la fecha no han tenido la enfermedad y que debemos proteger, como una primera medida de frenar los casos severos y graves del COVID-19".

¿A quiénes aplica?

El intervalo ampliado a 12 semanas entre dosis de la vacuna de Moderna aplica para todos los menores de 50 años que no tengan comorbilidades y ya recibieron su primera dosis o quienes la reciban en un futuro. La medida no aplica para quienes tienen comorbilidades o más de 50 años y ya tuvieron su primera dosis con el biológico de Moderna, o con esas condiciones lo reciban próximamente, en estos casos la segunda dosis debe ser aplicada a los 28 días de la primera. 

La evidencia científica 

El Comité Asesor de Vacunas del Ministerio de Salud tuvo en cuenta como evidencia científica para soportar y plantear la solicitud de ampliación del intervalo: un ensayo clínico, que es el estudio desarrollado por Moderna sobre la eficacia de la vacuna donde reportaron una eficacia de la primera dosis mayor del 70%, siete estudios observacionales (1,2,3,4,5,6,7) que evaluaron la efectividad de la vacuna (protección ante la enfermedad medida en el mundo real) tanto de la primera y segunda dosis en diferentes poblaciones, y que en algunos casos como en Canadá se dio en un intervalo de hasta 16 semanas, y tres modelos matemáticos (1,2,3) que evaluaron los efectos de realizar una ampliación en el intervalo de dosis de los biológicos contra COVID-19.  

Así los estudios que incluyen datos de eficacia y efectividad de la vacuna con intervalos de 28 días y en otros casos con intervalos ampliados soportan el argumento de MinSalud de que una primera dosis de la vacuna de Moderna protege significativamente ante el COVID-19. 

En ese sentido, el ensayo clínico de Baden y colaboradores arrojó una eficacia del 95,2% ante COVID-19 sintomático a partir del día 14 de la primera dosis con el biológico. Otros estudios (1,2,3) demostraron que la dosis inicial de esta vacuna tiene una efectividad contra COVID-19 sintomático alta, entre el 71% a 94% y una efectividad para prevenir hospitalización con una dosis entre el 70% al 90%. 

Frente a las variantes emergentes del coronavirus, una investigación publicada en Nature, hecha en Qatar con 256.037 personas quienes habían recibido al menos una dosis de la vacuna mRNA-1273, y 181.304 con esquema completo, se encontró que una primera dosis de la vacuna tuvo una efectividad del 88,1% ante Alpha y de 61,3% para la variante Beta, desde el día 14 días después de la primera dosis. Y tuvo una efectividad del 100% para prevenir enfermedad grave, hospitalización y muerte, dos semanas después de aplicar la segunda dosis. 

Ante la variante Delta, resultados publicados en formato pre-impreso (sin revisión por pares) mostraron que la vacuna de Moderna conservó una efectividad de hasta un 81% frente a hospitalizaciones por COVID-19 en una cohorte que incluyó 25.589 vacunados y no vacunados en Minnesota, Estados Unidos, entre febrero y julio de 2021, período en el cual tanto la variante alfa como la delta fueron predominantes en esa zona. 

Por otra parte, los dos modelos matemáticos internacionales (1,2) y uno colombiano mostraron que en condiciones específicas una modificación en el esquema de vacunación como la ampliación del intervalo de dosis, puede disminuir la morbilidad y mortalidad por COVID-19, especialmente si el cambio se realiza en personas menores de 65 años (según los modelos internacionales) y adultos entre 20 a 40 años (según el modelo colombiano), en todos los casos con la premisa de que no se amplíe el tiempo en población de alto riesgo.

Además, una publicación en Journal of the American Medical Association, del 30 de agosto de 2021, mostró los resultados de un estudio con 1.647 trabajadores de la salud en Bélgica donde evidenciaron que la vacuna de Moderna genera una respuesta inmune y producción de anticuerpos levemente mayor y prolongada frente al nuevo coronavirus que el biológico de Pfizer. 

No obstante, los investigadores de dicho estudio sugirieron que esas diferencias podrían explicarse por la mayor cantidad de ingrediente activo en la de Moderna (100 microgramos frente a 30 microgramos en Pfizer-BioNTech) o el intervalo un poco más largo entre las dosis de Moderna: cuatro semanas, frente a tres semanas para Pfizer-BioNTech. Pero resaltan que es precipitado concluir que la diferencia en los niveles de anticuerpos sea médicamente importante y se requieren más estudios para evaluar el impacto de este hallazgo.

La experiencia en otros países

Canadá es uno de los países que desde que inició su programa de vacunación contra COVID-19 implementó intervalos prolongados de hasta 16 semanas entre dosis, incluso para la vacuna de Moderna. Así, estudios hechos allí (1,2) con trabajadores de la salud en Quebec y en Ontario, mostraron que una dosis de esta vacuna proporciona una protección sustancial y sostenida durante al menos cuatro meses después de la vacunación. 

Países como Taiwan y Singapur también reportaron cambios en el intervalo de las dosis de Moderna en los últimos meses, para garantizar mayor cobertura ante el suministro limitado de vacunas, pero aún no se tienen resultados de dicha experiencia.

Otros estudios 

Al buscar por más y recientes estudios, que incluyeran intervalos ampliados para las vacunas de ARNm y en particular la de Moderna, en Litcovid y Pubmed, repositorios de publicaciones científicas, encontramos otros dos que podrían soportar el planteamiento del intervalo ampliado, no obstante ninguno de estos corresponde a un ensayo clínico de 12 semanas de las dosis de Moderna, que sería la evidencia más robusta necesaria en este caso, por lo cual la que existe sigue siendo limitada. 

En Nature, se publicó en julio de 2021, el reporte preliminar de un estudio en el que evaluaron la efectividad de un cuarto de dosis de la vacuna de Moderna (25 ucgr de ARNm) aplicada a 35 participantes en el que observaron que esta dosis reducida genera una respuesta inmune con defensas que protegen ante el nuevo coronavirus por hasta 6 meses. Sin embargo, los mismos investigadores señalaron que se requieren estudios más amplios que respalden sus hallazgos, pero aclaran que sus resultados podrían soportar la ampliación del intervalo entre dosis.

Así mismo, en Reino Unido un reciente estudio con la vacuna de Pfizer BioNtech, que también usa la tecnología de ARNm, hecho con 503 trabajadores de la salud, el cual aún no ha sido revisado por pares y fue publicado en formato pre-impreso en julio 2021, reportaron que un intervalo más largo (promedio de 70 días) entre la primera y la segunda dosis hace que el sistema inmune del cuerpo produzca más anticuerpos para combatir la infección por el nuevo coronavirus.

Rebecca Payne, una de las autoras del estudio, de la Universidad de Newcastle, dijo a los medios: "Nuestro estudio proporciona evidencia tranquilizadora de que ambos esquemas de dosificación (corto y largo) generan respuestas inmunes robustas contra Sars-CoV-2 después de dos dosis.Ahora necesitamos realizar más estudios de seguimiento para comprender el significado clínico completo de nuestros hallazgos".

Autoridades internacionales en salud 

Ahora bien, desde organismos internacionales en salud como la Organización Mundial de la Salud han publicado las consideraciones respecto a este tipo de cambios en el intervalo de dosis de la vacuna de Moderna. El 15 de junio de 2021, el Grupo Asesor Estratégico de Expertos en Inmunización (SAGE, por sus siglas en inglés), planteó: 

De acuerdo con los estudios, los efectos sobre la salud pública son mayores cuando el intervalo entre las dosis es superior al recomendado en el procedimiento de uso en emergencias (28 días). Por consiguiente, los países donde la incidencia de COVID-19 sea elevada que presentan además problemas de suministro de vacunas, pueden considerar la posibilidad de retrasar la administración de la segunda dosis hasta pasadas 12 semanas de la primera, con el fin de vacunar al menos con la primera dosis al máximo número posible de individuos pertenecientes a los grupos poblacionales más prioritarios”.

Por otra parte, desde los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos plantean que la información es limitada sobre la efectividad de recibir una segunda dosis de la vacuna de Moderna pasadas las 6 semanas de la primera dosis, sin embargo aclaran que esta premisa se actualizará a medida que haya más información disponible. 

Por lo tanto, la evidencia científica que respalda la ampliación del intervalo de la dosis de Moderna a 12 semanas se continuará construyendo con los datos que vayan surgiendo a medida que avancen los programas de vacunación, así como ha ocurrido con diversos temas durante la pandemia como la prevención de la infección, el tratamiento frente a COVID-19, entre otros.

Y así lo señaló  Isaac Bogoch, médico y experto en enfermedades infecciosas de la Universidad de Toronto, quien resaltó al Huffington Post el 26 de agosto de 2021, sobre este tema: "Esta idea de extender el tiempo entre dosis no es un accidente. La gente formará una respuesta inmune más robusta con las dosis separadas ¿En qué medida la separación de estas dosis proporciona una mayor protección, no solo a la infección sino también a la gravedad? Es una pregunta que se puede responder. Esto se va a hacer ".

Finalmente, frente al intervalo a 12 semanas de las dosis de la vacuna de Moderna contra COVID-19 que ya se implementó en el país para menores de 50 años sin comorbilidades, los estudios aunque limitados, muestran que una primera dosis de Moderna tiene una protección significativa ante COVID-19. Los modelos matemáticos señalan que ampliar el intervalo entre dosis a más de 28 días puede favorecer a la población en disminución de enfermedad y muerte por COVID-19. En países como Canadá con un intervalo entre dosis de 16 semanas con este biológico se han tenido resultados hasta ahora satisfactorios. Y ante el escenario de suministro limitado de vacunas, con la necesidad de ampliar la cobertura en vacunación frente a COVID-19 la OMS recomienda la ampliación. 

Para leer otros chequeos y explicadores sobre la pandemia puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades sobre el coronavirus, también puede sugerirnos un chequeo aquí

Viernes, 09 Octubre 2020

Explicador: ¿Cómo se ha desarrollado el ensayo clínico de la prueba de vacuna de COVID-19 en Colombia?

Por Jairo Soto Hernández y Gloria Correa

En este explicador respondemos qué tan avanzada está la prueba de vacuna de Janssen, cuáles son los centros de investigación del país autorizados para reclutar pacientes y cómo puede alguien participar.

[Actualización del 16 de octubre de 2020]: El pasado 12 de octubre, posterior a la publicación de este explicador, Jhonson y Jhonson notificó a través de un comunicado en su página web que el ensayo clínico en fase III de la vacuna candidata (ENSEMBLE) para prevenir el COVID-19, en el que ya participaba Colombia, entraba en pausa. "Hemos detenido temporalmente la administración de nuevas dosis en todos nuestros ensayos clínicos de la vacuna contra COVID19, incluyendo el ensayo de fase 3 ENSEMBLE, debido a una enfermedad inexplicable en un participante del estudio”, dice el comunicado.

También enfatizaron que los llamados eventos adversos (enfermedades, accidentes y otros resultados médicos negativos) son una parte esperada de un estudio clínico, y aclararon que al tratarse de una pausa del estudio, se ha detenido el reclutamiento y la aplicación de dosis de vacuna; diferente a si se tratara de una suspensión clínica, siendo esta última una acción regulatoria formal que puede durar mucho más y es solicitada por entes reguladores en salud como la Food and Drug Administration en Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

Por su parte el Ministerio de Salud de Colombia, publicó un boletín el 13 de Octubre, notificando también dicha pausa. 

Asimismo, el director médico de Jannsen (filial farmacéutica de Jhonson y Jhonson) para Latinoamérica, Carlos Alvarado, se presentó en el programa televisivo Prevención y Acción de la Presidencia de la República el mismo 13 de Octubre para aclarar aspectos relacionados con la pausa del ensayo clínico. Alvarado especificó que aún se requiere tener la información completa del evento adverso, identificar si el caso pertenecía al grupo placebo o vacuna y tomar posteriormente una decisión al respecto. En relación al caso del paciente afectado no se dieron detalles, en la notificación de Jhonson y Jhonson aseguraron “debemos respetar la privacidad del paciente. También estamos aprendiendo más sobre la enfermedad de este participante y es importante tener todos los hechos antes de compartir su información adicional”. Finalmente, han aclarado que “la enfermedad del participante está siendo revisada y evaluada por la Junta de Vigilancia de Seguridad de Datos (DSMB) independiente de ENSEMBLE, así como por sus médicos.” 

Por lo tanto estaremos al tanto de una nueva notificación de Jannsen y las autoridades colombianas en Salud para saber lo que ocurrirá con el proceso del Ensayo Clínico de la vacuna candidata de Jannsen para prevenir el COVID-19 en Colombia y el mundo.



Desde el 21 de septiembre, 10 centros de investigación en Colombia iniciaron el reclutamiento de pacientes para dar inicio al ensayo clínico de la fase III de la vacuna Ad26.COV2.S para prevenir el COVID-19 (que ha sido desarrollada por la farmacéutica Janssen, filial de la multinacional Johnson & Johnson).

Fue precisamente la multinacional la encargada de anunciar ante el mundo, el miércoles 23 de septiembre, el inicio de esta tercera fase de pruebas masivas en Estados Unidos, México, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Sudáfrica y Colombia, y que, según la compañía, aspira a tener 60.000 voluntarios en estos países para determinar la seguridad y eficacia de la vacuna.

En las últimas semanas en ciudades como Barranquilla y Bucaramanga han circulado cadenas en redes sociales y vía WhatsApp de centros médicos anunciando el reclutamiento de pacientes para la prueba de vacuna que adelanta Janssen en el país, lo que ha llevado a generar dudas sobre qué centros son los autorizados para hacer el reclutamiento en Colombia.

Este miércoles 7 de octubre, la Fundación Cardiovascular de Colombia, entidad con aval del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, para hacer el reclutamiento de pacientes, anunció a los medios de comunicación el inicio de la aplicación de la prueba de vacuna desarrollada por Janssen a 18 pacientes en la ciudad de Bucaramanga. 

¿Qué tan avanzada está la prueba de vacuna de Janssen? ¿Cuáles son los centros de investigación del país autorizados por el Invima para reclutar pacientes? ¿Cómo puede alguien participar? A continuación explicamos las respuestas a éstas y otras preguntas, pero aclaramos que decidir participar en dicho ensayo clínico debe ser un proceso totalmente voluntario y consciente de los beneficios y riesgos que puede significar. 

El proceso de la Ad26.COV2.S

El camino en el desarrollo de una vacuna desde el laboratorio hasta ser aplicada en la población general es largo y en él participan, entre otros, investigadores, laboratorios farmacéuticos, profesionales, médicos, entes reguladores de cada país y personas voluntarias. 

Por lo general, el proceso consta de 6 etapas diferentes: exploratoria, preclínica, estudios clínicos en humanos, aprobación oficial, producción y la vigilancia posterior. La etapa clínica en humanos consta a su vez de III fases, cada una con unos objetivos específicos siguiendo estrictas Normas de Buenas Prácticas Clínicas

Debido a la contingencia por la pandemia del coronavirus y la necesidad universal de una vacuna, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), realizaron un encuentro para acelerar los procesos que permitieran contar con una vacuna lo más pronto posible dadas las consecuencias generadas por la propagación del nuevo coronavirus, como se señaló en un explicador previamente publicado por Colombiacheck en el mes de abril. 

Esta urgencia que ha desencadenado la pandemia ha llevado a que se ejecuten casi en “paralelo” las fases I, II y III que son parte de la etapa de estudios clínicos del proceso para desarrollar la vacuna. El 30 de marzo de 2020 a través de un comunicado, la farmacéutica Janssen anunció al mundo que se seleccionó una candidata a vacuna para combatir la COVID-19, cuyo ingreso a fase III se realizaría en el mes de septiembre. 

Para llegar a dicho pronunciamiento, la farmacéutica realizó una evaluación preclínica de la vacuna en animales, con el fin de identificar la capacidad de ésta para inducir una respuesta inmunológica frente al SARS-CoV-2, los resultados de dichos estudios fueron publicados de forma preliminar en la revista Nature. Según los hallazgos en esa fase preclínica la vacuna Ad26 de Janssen previene la infección en primates no humanos ya que induce respuesta inmunitaria contra el virus. Estos avances permitieron continuar con el diseño del estudio en el desarrollo de la vacuna y el ingreso a la fase clínica I/IIa en humanos, así como la preparación para la fase III. 

La fase I/IIa está siendo ejecutada en países como Estados Unidos, España, Alemania y Bélgica en personas y los resultados provisionales también ya fueron publicados en formato preliminar en el portal MedRxiv, demostrando perfil de seguridad y desarrollo de respuesta inmune con una sola dosis según lo reportado por los investigadores, lo que permitió a su vez continuar hacia el inicio de la fase III. 

La fase III de las etapa de producción de vacunas, es la fase en la que se prueba la vacuna en miles de personas para determinar su seguridad y eficacia en la prevención del COVID-19, también evalúa probables efectos secundarios que podrían pasarse por alto en las fases previas. El diseño de esta fase corresponde al de un ensayo clínico aleatorizado (el tipo de estudio científico con mayor solidez y que brinda la mayor evidencia para los investigadores), en el cual se compara la vacuna con un placebo. 

Esta fase III ha sido bautizada por Janssen con el nombre de Ensayo Clínico ENSEMBLE, en él unos participantes recibirán un placebo y otros una dosis de la vacuna Ad26.COV2.S, según lo descrito en el protocolo del mismo. 

La vacuna Ad26. ha sido desarrollada con tecnología recombinante, es decir que tiene un vector que corresponde a un adenovirus humano (uno de los virus responsables del resfriado común) que previamente ha sido modificado genéticamente para que no se pueda replicar ni afectar al humano, pero sí pueda expresar la proteína S del SARS-CoV-2 e inducir en el organismo una respuesta inmune. 

El placebo se parecerá a la vacuna y se administrará de la misma forma: por inyección intramuscular,no contiene la vacuna activa sino solución salina (la cual es inocua para la salud), lo que permitirá a los investigadores evaluar las posibles diferencias entre la vacuna en investigación y el placebo. 

Para el desarrollo de la vacuna, según la farmacéutica, se están aplicando “las tecnologías de Janssen AdVac® y PER.C6®, que proporcionan la capacidad de aumentar la producción de la vacuna experimental de forma óptima”. Estas dos últimas tecnologías han sido utilizadas por la misma farmacéutica en el desarrollo y la fabricación de la vacuna en investigación contra el virus del ébola, y las vacunas experimentales contra el virus del Zika, el VIH y el Virus Sincitial Respiratorio (RSV, por sus siglas en inglés).

Las etapas del ensayo clínico fase III 

Según describió el Invima en su página oficial, el ensayo clínico de la Ad26.COV2.S en Colombia se desarrollará en dos partes: Etapa 1 y Etapa 2. 

La Etapa 1 consta a su vez de dos fases: la Etapa 1a, que contará con participantes adultos entre 18 y 60 años sin comorbilidades asociadas con un aumento en el riesgo de progresión a COVID-19 intenso; y la Etapa 1b con participantes del mismo rango de edad pero esta vez con comorbilidades de riesgo asociadas a la COVID-19. 

Luego de desarrolladas las fases de la Etapa 1, vendrá la Etapa 2 en donde se realizará la evaluación del Comité de Monitoreo de Datos, IDMC, a ambos grupos mencionados previamente. 

Las vacunas en fase III contra el nuevo coronavirus

En este momento en el mundo hay 11 vacunas contra el COVID-19 en fase III de prueba, 

la desarrollada por Janssen está junto a otras pruebas de vacuna muy esperadas como la de AstraZeneca y la Universidad de Oxford, la Bacillus Calmette-Guerin del Instituto de Investigación Infantil Murdoch, y la de Moderna en asocio con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. 

Otras pruebas de vacunas como la de la compañía china CanSino Biologics y la Gam-Covid-Vac desarrollada por el Instituto de Investigaciones Gamaleya, en Rusia, a pesar de estar en fase III ya están siendo distribuidas para su uso limitado o de uso temprano, un hecho que ha sido cuestionado incluso por la Organización Mundial de la Salud, OMS, por no esperar los resultados de esta fase que determina si es apta para su aplicación masiva.

Los centros autorizados en Colombia para reclutamiento

Desde el pasado 25 de agosto el Invima en Colombia autorizó las siguientes instituciones en el país para hacer el reclutamiento de pacientes en la prueba de la vacuna de Janssen que corresponde al ensayo clínico titulado “VAC31518COV3001 – Estudio aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo de fase III, para evaluar la eficacia y la seguridad de Ad26.COV2.S para la prevención de COVID-19 mediada por SARS-CoV-2 en adultos a partir de 18 años de edad”: 

  • -Fundación Cardiovascular de Colombia - Bucaramanga
  • -Centro de Investigación Médico Asistencial S.A.S. (CIMEDICAL S.A.S.) - Barranquilla
  • -Centro de Atención e Investigación Médica S.A.S. (CAIMED S.A.S.) - Bogotá
  • -Fundación Hospital Universidad del Norte - Barranquilla
  • -Fundación Oftalmológica de Santander (FOSCAL) - Floridablanca
  • -Solano & Terront Servicios Médicos Ltda (UNIENDO) - Bogotá
  • -Clínica de la Costa - Barranquilla
  • -Fundación Centro de Investigación Clínica CIC - Medellín
  • -Bluecare Salud S.A.S. - Bogotá
  • -Hospital Pablo Tobón Uribe - Medellín

En su página web, el Invima mantiene un registro disponible para consultar dónde están consignados los centros autorizados en Colombia y los que aún están en estudio para empezar el reclutamiento que podrían ser aprobados para el mismo proceso en las próximas semanas. Se espera que el período de reclutamiento sea entre septiembre y noviembre. 

Además es importante resaltar que el Invima “podrá interrumpir en cualquier momento la realización de la investigación clínica o exigir la introducción de modificaciones en su proyecto” si lo considera pertinente en defensa de la Salud Pública y la seguridad de los participantes, según lo establecido en el artículo 6 de la resolución 2378 de 2008 por la cual se regulan las Buenas Prácticas Clínicas para las instituciones que conducen investigación con medicamentos en seres humanos.

¿Cómo puede participar alguien?

Se ha aclarado a la opinión pública que es la farmacéutica Janssen la encargada de elegir a los países participantes de la prueba de vacuna y también a las personas que serán reclutadas en el proceso. 

Los criterios de inclusión y exclusión de los participantes pueden ser consultados aquí, serán verificados por médicos especialistas en los centros de investigación, “quienes validarán los datos teniendo en cuenta la historia clínica del participante y los exámenes complementarios que se realizan previo a la inclusión en el ensayo clínico”, según un comunicado de prensa. Se ha establecido que no podrán participar mujeres en estado de embarazo o lactancia. 

Andrés Jeller, Gerente de Cimimedical, una de las instituciones autorizadas para el reclutamiento de pacientes, manifestó a otros medios que “no se puede garantizar que ningún voluntario llegue a sufrir efectos adversos por la vacuna pues ya se documentó que existe la posibilidad de que alguna persona llegue a presentar hinchazón, dolor en el sitio de aplicación de la vacuna o fiebre según resultados de las fases previas. Pero los participantes del estudio, tendrán un acompañamiento médico, se les realizarán consultas presenciales y de manera virtual, así como exámenes médicos; recursos que permiten que el paciente pueda reportar cualquier anomalía o molestia tras haber recibido la vacuna”.

De igual forma, no se permite el cobro o entrega de incentivos a los participantes al tratarse de un ensayo clínico que debe realizarse por voluntad propia. El patrocinador Johnson & Johnson brindará el entrenamiento de manera virtual para la implementación de los protocolos que deben seguir los investigadores durante el ensayo. Y el seguimiento de las personas incluidas en el ensayo clínico se hará hasta el año 2023, sin embargo se espera que en 2021 salgan los resultados preliminares de esta prueba clínica que tendrá en espera no sólo a colombianos sino a millones de personas en el mundo que anhelan una salida a la crisis desencadenada por el nuevo coronavirus.

El director médico de Janssen para Latinoamérica, Carlos Alvarado, señaló que los interesados en participar como voluntarios en el ensayo clínico pueden comunicarse a la línea nacional habilitada 01 800 752 2231, comunicarse con las instituciones autorizadas respectivamente o para mayor información visitar el sitio web del ENSEMBLE

Regulación de los Ensayos de Fase III de Janssen

Jhonson y Jhonson en relación a la fase III de la vacuna establece en su sitio web que los ensayos clínicos de COVID-19 y el desarrollo de los productos en investigación se rigen por protocolos y estándares que ayudan a garantizar que se lleven a cabo de manera profesional, ética y responsable. 

Enfatizan que además de la supervisión estándar de seguridad durante el curso de los estudios, en el de la vacuna candidata de fase 3 COVID-19 (ENSEMBLE), se estableció una Junta Asesora de Seguridad de Vacunas experta e independiente para consultas y consejos adicionales sobre riesgos de seguridad y administración. La seguridad del estudio clínico será supervisada por una Junta de Monitoreo de Seguridad y Datos (DSMB) independiente, como se describe en el protocolo del estudio. Y se comprometen a divulgar los datos en registros públicos externos, como ClinicalTrials.gov y el Registro de ensayos clínicos de la Unión Europea y el Proyecto de acceso a datos abiertos de la Universidad de Yale (YODA). 

Grupos académicos exigen mayor rigurosidad en la FASE III

En este apresurado camino por desarrollar las vacunas han surgido todo tipo de preocupaciones, que incluso aún siguen vigentes. 

El 7 de septiembre en Colombia, alrededor de 99 grupos e instituciones académicas en salud liderados por Médicos sin Marca y dos grupos de investigación de la Universidad de Antioquia, entre otros, emitieron al Gobierno Nacional un comunicado presentando unas peticiones para la regulación en relación a los ensayos sobre vacunas para prevenir el COVID-19. Este comunicado incluía aspectos como: no suscribir ningún acuerdo de confidencialidad relativo a la negociación y compra de vacunas, tomar las decisiones sobre cuál vacuna comprar y aplicar en espacios colegiados deliberativos, fortalecer las capacidades locales de producción de vacunas y tomar una postura diplomática clara y proactiva para que las vacunas sean declaradas bienes públicos globales. Así como adoptar una actitud interna, acorde con esa postura. Pedían a su vez al Congreso de la República crear el marco normativo necesario para que los tomadores de decisiones ejecuten las acciones descritas previamente. 

Ese grupo de académicos manifestaban: “los hallazgos de los estudios de fase II, conocidos hasta este momento, no permiten saber cuál de las vacunas en desarrollo es más efectiva y segura. Sin embargo, se observa que la negociación para la compra de dichas vacunas se ha convertido en una prioridad de muchos gobiernos, incluido el colombiano. La disminución en la duración de las fases, así como la reducción en los umbrales de eficacia aceptables, también comportan riesgos que merecen una evaluación científica y epidemiológica. Es altamente probable que una vacuna de eficacia menor al 50% tenga un escaso impacto en bajar las infecciones por COVID-19.”

Así mismo en Estados Unidos, otro grupo de académicos se manifestaba esta semana a través de una carta dirigida a directivos de la FDA, entidad que tiene previsto para el 22 de octubre una nueva reunión para evaluar la reglamentación respecto a los procesos y regulación de los ensayos de fase III, que se han flexibilizado dada la contingencia de la pandemia. 

Los académicos estadounidenses también manifestaban la preocupación respecto al acortamiento en el tiempo de duración de las fases de los estudios clínicos de las vacunas (en particular la fase III), la reducción de los umbrales en los estándares solicitados de eficacia y las repercusiones que esto puede tener en la salud de las personas. 

Como ha ocurrido con diferentes decisiones científicas a lo largo de la pandemia, queda pendiente si la FDA en Estados Unidos después del 22 de octubre, o las entidades de salud en Colombia, toman nuevas medidas que regulen los procesos de reclutamiento y los estándares en esta fase del desarrollo de las vacunas. 

A este camino hacia la prevención del COVID-19 le queda aún recorrido hasta que se logre evidenciar que hay una vacuna (o varias,) seguras y eficaces que contribuyan a contener la pandemia desatada por el nuevo coronavirus. 

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus