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Jueves, 18 Marzo 2021

Colombiacheck hará parte de alianza regional para contrarrestar las desinformaciones sobre vacunas

Por Colombiacheck

El propósito de esta alianza con medios verificadores de América Latina es responder de la manera más rápida y mejor a las desinformaciones que circulan alrededor de las vacunas.

El proceso de vacunación contra el SARS-CoV-2, que comenzó en el mundo y en la región, es clave para que podamos salir de la pandemia. El acceso a la vacuna contra el coronavirus, sin embargo, no es sencillo, hay escasez y se necesita una logística compleja. A esto se suma la desinformación sobre las vacunas, que puede generar miedo y dudas en la población y volvernos reticentes a la inoculación.

Colombiacheck ya ha verificado mensajes falsos que aseguran que las vacunas podrían modificar nuestro ADN, que no son necesarias porque el nuevo coronavirus tiene tratamiento, que las dosis que obtuvo Colombia a través del mecanismo Covax son gratuitas y realizó un explicador sobre la seguridad de las mismas.

Para que cada ciudadano pueda tener acceso a la mejor información posible, necesitamos desmentir estas desinformaciones y llegar con información verificada y oportuna a la mayor cantidad de personas posibles. 

Por eso, Colombiacheck trabajará en un proyecto coordinado por nuestros colegas verificadores argentinos de Chequeado, junto con otras 21 organizaciones de chequeo de la región, España y Portugal, y el apoyo de Google News Initiative, que consistirá en una serie de acciones para contrarrestar la desinformación sobre las vacunas. Muchas de las desinformaciones cruzan las fronteras y se repiten de un país a otro, por eso los chequeadores nos aliamos para combatirlas de forma más efectiva.

El trabajo se enfocará en tres grupos específicos:

  • Adultos mayores: sabemos que son especialmente vulnerables a la COVID, pero además que también pueden serlo a la desinformación. Por eso, implementaremos líneas de WhatsApp específicas en las que podrán mandar contenidos que les resulten sospechosos y les responderemos con información verificada y basada en evidencia.
  • Poblaciones indígenas: en zonas de Latinoamérica en las que hay pueblos originarios, sobre todo en comunidades aisladas y con poco acceso a la información, generaremos audios en los diferentes idiomas para que puedan ser transmitidos en las radios locales. Este trabajo estará liderado por Convoca, un medio de periodismo de datos e investigación de Perú, con trayectoria en este tipo de trabajo.
  • Jóvenes entre 18 y 26 años: como se trata de una población que no necesariamente identifica a la COVID como un gran riesgo para su salud, es posible que tengan mayor reticencia para vacunarse. Por eso trabajaremos con influencers para que reciban información confiable sobre las vacunas.

Al igual que en la colaboración de LatamChequea sobre COVID, tendremos una base de notas, con chequeos y explicadores sobre el tema, que nos permitirá a los chequeadores apoyarnos en el trabajo de nuestros colegas cuando aparezca una desinformación en el país y será abierta para que periodistas, académicos y otros interesados puedan consultarla.

A lo largo de todo este trabajo estaremos monitoreando nuestro impacto para ver qué acciones tienen buenos resultados y cómo podemos mejorar la forma en la que trabajamos y presentamos la información para ser lo más efectivos posible en contrarrestar la desinformación.

Las organizaciones que participarán de este proyecto son: Salud con Lupa y EFE Verifica, con alcance regional; Chequeado y Desconfío en la Argentina; Bolivia Verifica; Aos Fatos, Estadao y Lupa en Brasil; MalaEspina Check en Chile; ColombiaCheck y La Silla Vacía en Colombia; La Voz de Guanacaste en Costa Rica; EcuadorChequea y GK en Ecuador; Maldita en España; Agencia Ocote en Guatemala; Animal Político y Verificado en México; El Surti en Paraguay; Convoca, Ojo Público y Verificador de La República en Perú; y el Polígrafo en Portugal.

Martes, 22 Junio 2021

Experimentos explican por qué los vídeos de personas supuestamente magnéticas tras vacunarse no tienen base científica

Por Maldita Ciencia

Maldita.es obtuvo cuatro videos con experimentos que explican por qué es imposible que las vacunas del COVID-19 dejen el brazo imantado.

Durante las últimas semanas se están moviendo por WhatsApp y redes sociales diferentes vídeos en los que supuestamente vemos gente que en teoría ha recibido la vacuna contra la COVID-19, cómo un imán (u otro objeto metálico) se ‘pega’ en la zona del brazo que ha recibido el pinchazo. En estos vídeos se asegura que las vacunas llevan "metales pesados" y que son capaces de transmitir "capacidades magnéticas". Como ya explicamos Maldita.es y Colombiacheck, se trata de una desinformación.

Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), es contundente al respecto: “No, una cuchara que se pega en el brazo no demuestra absolutamente nada en relación al electromagnetismo”. Para demostrarlo, ha realizado y grabado cuatro experimentos con imanes y diferentes metales y pequeños objetos. 

¿Estamos midiendo lo que queremos medir?

Como explica Nájera a Maldita.es, “la clave en las investigaciones, en general, es que siempre se debe garantizar que se esté ‘midiendo’ o ‘viendo’ lo que realmente se quiere medir o ver”. 

“Lo más probable es que, en los casos señalados en los vídeos, estos se adhieran a la piel por efecto de la humedad, de la grasa, de la posición... La gente cree estar midiendo un campo magnético cuando, en realidad, no lo están haciendo”, afirma. Añade que, en el caso que nos ocupa, para evitar sesgos o elementos que pudiesen interferir en el experimento, la piel debería estar limpia, seca, con polvo de talco.

Según el experto, es imprescindible ser conscientes de que nuestros sentidos no suelen ser un argumento suficiente: “No son fiables. De ahí la importancia de los diseños experimentales, de la revisión por pares y, sobre todo, de la cultura científica en la sociedad para que no nos dejemos engañar ni por nuestros sentidos ni, en este caso, por un vídeo viral". 

¿Cómo se puede comprobar si estamos o no ante un imán? 

Para ‘demostrar’ que el contenido de los vídeos que circulan en redes no es científicamente posible y que una vacuna no tiene la capacidad de hacernos ‘magnéticos’, Nájera propone cuatro sencillos experimentos caseros que muestran qué sucede realmente entre un imán y diferentes tipos de metal. 

Para el primero, el experto utiliza brújulas. Desde el siglo XI, el ser humano ha usado estas herramientas baratas, sencillas y precisas para orientarse ya que, gracias a una aguja imantada capaz de detectar el campo magnético terrestre, apuntan siempre al polo norte geográfico. 

Ahora bien, Nájera recuerda que un imán normal “genera un campo magnético cientos de veces más intenso que el campo magnético terrestre”. Es por ello por lo que utilizar una brújula sería la mejor manera de detectar esas supuestas capacidades magnéticas de los vacunados. “Pero no, no hemos visto ningún vídeo en el que se acerque una brújula a una persona que supuestamente haya recibido la vacuna y se observe cómo la aguja de una brújula baila, se mueve o se reorienta”, como se observa en el vídeo que proponemos a continuación.

Una de las características comunes de los vídeos de las desinformaciones es la aparición de objetos metálicos que se adhieren a la piel. Si prestamos atención, podemos comprobar que todos ellos son similares: superficies lisas y amplias. “En contacto con una piel húmeda o grasienta, estas superficies se adherirán temporalmente. Eso sí, no hay vídeos en los que estos objetos se queden pegados en una piel con vello o a través de un papel”, adelanta el experto. 

Si el supuesto campo magnético creado por la vacuna fuese tan intenso como para sujetar una cuchara o una chapa de metal, también debería ser capaz de hacerlo a través de un folio o de una tela fina, entre otros materiales. Pero no, este efecto tampoco se muestra en los vídeos virales. 

Hay más: en el vídeo que puedes encontrar bajo este párrafo, Nájera muestra cómo el campo magnético creado por un imán 'se manifiesta a distancia'. Es la causa por la que, si se acerca una cadena de clips, estos se aproximan a él. “No he visto ningún vídeo en el que se muestre esta capacidad ‘a distancia’. Siempre se presiona el objeto sobre la piel para que se quede pegado por ese efecto de succión o adherencia por la humedad o la grasa. [Si la teoría propuesta fuese cierta], sí que se vería ese ‘efecto a distancia’ del cuerpo atrayendo objetos de metal ligeros (una cadena, por ejemplo)”.

En un tercer experimento, Nájera muestra cómo se comportan diferentes materiales (cobre, zinc, aluminio y hierro) frente a un imán, ya que no todos los metales se ven atraídos por ellos. “En los vídeos virales, todas esas planchas metálicas se ‘pegarían’ a la piel cuando, en la práctica, no todas se verían atraídas por los imanes”, explica el experto. 

A continuación invita a reflexionar sobre otra de las características de este tipo de imágenes: en ninguna se comprueba que la cuchara (o el objeto) que se pega al brazo realmente sea atraída por un imán real. Es decir, no pueden asegurar que el material del que está hecha la cuchara (o el objeto metálico) fuese físicamente susceptible de ser atraído.

Nájera muestra esto con un último experimento en el que utiliza cuatro cucharas de diferentes combinaciones de metales. “Por sus aleaciones, el contenido en hierro o metales que pueden ser atraídos por los imanes es bajo. De ahí que sólo una de las cuatro se ‘pegue’ al imán”, explica el experto.

Por qué sería imposible que una vacuna lograra que se nos pegaran imanes en la piel: la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto

Gabriel Alfranca Ramón, doctor en nanobiomedicina e investigador del CSIC y maldito que nos ha prestado sus superpoderes y Yilian Fernández-Afonso, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), han realizado una prueba con nanopartículas magnéticas e imanes para demostrar la imposibilidad de que una vacuna lograse que se nos pegasen imanes en la piel. La razón, como ya explicamos en Maldita.es, es que la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto.

En este pequeño experimento, prueban a diluir las nanopartículas magnéticas en agua desionizada, que evita que las sales del agua “hagan que las nanopartículas se desestabilicen”, según explica Alfranca. En cada tubo, van añadiendo cada vez menos concentración de nanopartículas magnéticas y más agua.

Como podemos observar en el vídeo, la cantidad de nanopartículas magnéticas que se necesitan para sujetar un imán es mayor de lo que podría inyectarse en una vacuna y, además, el líquido no es transparente.

Este artículo es una colaboración mensual entre Maldita Ciencia y el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud y que Colombiacheck retoma en el marco de la alianza LatamChequea.