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Martes, 21 Septiembre 2021

Una alianza para combatir la desinformación sobre las vacunas

Por Gloria Correa

En Colombiacheck establecimos una alianza para verificar desinformación sobre las vacunas contra COVID-19 con Vacunamiga una iniciativa de la Universidad Nacional.

Ya van nueve meses de este 2021, seguimos en pandemia y en Colombiacheck continuamos verificando y combatiendo la desinformación que sobre el COVID-19 y el nuevo coronavirus circula en redes sociales. 

El trabajo que hemos hecho en el área de salud a lo largo de este 2021 se ha enfocado principalmente en verificar desinformaciones sobre las vacunas y los planes de vacunación contra el COVID-19 difundidas masivamente por los movimientos antivacunas, quienes encontraron un escenario ideal para buscar seguidores. 

Por eso hemos aclarado que las vacunas no contienen grafeno, tampoco algún chip a través del cual nos controlarán, ni están relacionadas con la tecnología 5G y mucho menos van a modificar nuestra información genética o ADN, entre muchos otros temas.  

Además frente a esta coyuntura y para potenciar nuestro trabajo, combatiendo este tipo de desinformación, establecimos una alianza con Vacunamiga desde julio de 2021.

Vacunamiga

Vacunamiga es una iniciativa del Centro de Pensamiento “Medicamentos, Información y Poder” de la Universidad Nacional de Colombia que desde junio de 2021 busca romper mitos y falsas creencias sobre las vacunas contra COVID-19.

Cualquier persona puede enviar a Vacunamiga preguntas e inquietudes relacionadas con estos biológicos a través de su portal web o a sus perfiles en Twitter y en Instagram, las cuales son abordadas por expertos y las respuestas son enviadas a vuelta de correo.  Si una inquietud se hace muy frecuente, su respuesta también es publicada en las redes sociales de Vacunamiga.

“Vacunamiga busca posicionarse como una herramienta amigable para resolver las dudas sobre las vacunas y recalcar a todas las personas que sus inquietudes son válidas y valiosas”, señala Luisa María Gómez, química farmacéutica de la Universidad Nacional de Colombia y coordinadora de esta iniciativa.

La alianza con Vacunamiga nos ha permitido así rastrear desinformaciones e inquietudes sobre estos biológicos en la población colombiana que suelen coincidir con los que detectamos a través de herramientas de monitoreo de redes, así también desarrollamos o compartimos chequeos y explicadores respecto a esas desinformaciones (1,2,3,4,5). 

Por ejemplo, en agosto en Vacunamiga recibieron múltiples cuestionamientos sobre la falsa atribución de magnetismo a las vacunas COVID-19 o que estas contienen grafeno, ante lo cual les compartimos nuestros chequeos sobre estos temas. 

Así mismo, en el mes de septiembre una pregunta frecuente de los usuarios de Vacunamiga ha sido sobre el aumento del intervalo entre las dosis de Moderna que pasó de 3 a 12 semanas, el cual fue tema de un explicador que desarrollamos y les compartimos para que lo utilicen como referencia en las respuestas a los usuarios. 

Vacunamiga publica en sus redes sociales información clara y basada en la evidencia científica, comunicados de autoridades en salud del país sobre el plan de vacunación, también difunden infografías y links a los chequeos desarrollados por Colombiacheck como parte de la alianza.

De este modo, seguiremos trabajando de la mano de esta amigable estrategia para combatir la desinformación que circula sobre las vacunas contra COVID-19 y continuar difundiendo información clara y veraz sobre este tema.

Martes, 22 Junio 2021

Experimentos explican por qué los vídeos de personas supuestamente magnéticas tras vacunarse no tienen base científica

Por Maldita Ciencia

Maldita.es obtuvo cuatro videos con experimentos que explican por qué es imposible que las vacunas del COVID-19 dejen el brazo imantado.

Durante las últimas semanas se están moviendo por WhatsApp y redes sociales diferentes vídeos en los que supuestamente vemos gente que en teoría ha recibido la vacuna contra la COVID-19, cómo un imán (u otro objeto metálico) se ‘pega’ en la zona del brazo que ha recibido el pinchazo. En estos vídeos se asegura que las vacunas llevan "metales pesados" y que son capaces de transmitir "capacidades magnéticas". Como ya explicamos Maldita.es y Colombiacheck, se trata de una desinformación.

Alberto Nájera, profesor de Radiología y Medicina Física de la Universidad de Castilla-La Mancha y vocal del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), es contundente al respecto: “No, una cuchara que se pega en el brazo no demuestra absolutamente nada en relación al electromagnetismo”. Para demostrarlo, ha realizado y grabado cuatro experimentos con imanes y diferentes metales y pequeños objetos. 

¿Estamos midiendo lo que queremos medir?

Como explica Nájera a Maldita.es, “la clave en las investigaciones, en general, es que siempre se debe garantizar que se esté ‘midiendo’ o ‘viendo’ lo que realmente se quiere medir o ver”. 

“Lo más probable es que, en los casos señalados en los vídeos, estos se adhieran a la piel por efecto de la humedad, de la grasa, de la posición... La gente cree estar midiendo un campo magnético cuando, en realidad, no lo están haciendo”, afirma. Añade que, en el caso que nos ocupa, para evitar sesgos o elementos que pudiesen interferir en el experimento, la piel debería estar limpia, seca, con polvo de talco.

Según el experto, es imprescindible ser conscientes de que nuestros sentidos no suelen ser un argumento suficiente: “No son fiables. De ahí la importancia de los diseños experimentales, de la revisión por pares y, sobre todo, de la cultura científica en la sociedad para que no nos dejemos engañar ni por nuestros sentidos ni, en este caso, por un vídeo viral". 

¿Cómo se puede comprobar si estamos o no ante un imán? 

Para ‘demostrar’ que el contenido de los vídeos que circulan en redes no es científicamente posible y que una vacuna no tiene la capacidad de hacernos ‘magnéticos’, Nájera propone cuatro sencillos experimentos caseros que muestran qué sucede realmente entre un imán y diferentes tipos de metal. 

Para el primero, el experto utiliza brújulas. Desde el siglo XI, el ser humano ha usado estas herramientas baratas, sencillas y precisas para orientarse ya que, gracias a una aguja imantada capaz de detectar el campo magnético terrestre, apuntan siempre al polo norte geográfico. 

Ahora bien, Nájera recuerda que un imán normal “genera un campo magnético cientos de veces más intenso que el campo magnético terrestre”. Es por ello por lo que utilizar una brújula sería la mejor manera de detectar esas supuestas capacidades magnéticas de los vacunados. “Pero no, no hemos visto ningún vídeo en el que se acerque una brújula a una persona que supuestamente haya recibido la vacuna y se observe cómo la aguja de una brújula baila, se mueve o se reorienta”, como se observa en el vídeo que proponemos a continuación.

Una de las características comunes de los vídeos de las desinformaciones es la aparición de objetos metálicos que se adhieren a la piel. Si prestamos atención, podemos comprobar que todos ellos son similares: superficies lisas y amplias. “En contacto con una piel húmeda o grasienta, estas superficies se adherirán temporalmente. Eso sí, no hay vídeos en los que estos objetos se queden pegados en una piel con vello o a través de un papel”, adelanta el experto. 

Si el supuesto campo magnético creado por la vacuna fuese tan intenso como para sujetar una cuchara o una chapa de metal, también debería ser capaz de hacerlo a través de un folio o de una tela fina, entre otros materiales. Pero no, este efecto tampoco se muestra en los vídeos virales. 

Hay más: en el vídeo que puedes encontrar bajo este párrafo, Nájera muestra cómo el campo magnético creado por un imán 'se manifiesta a distancia'. Es la causa por la que, si se acerca una cadena de clips, estos se aproximan a él. “No he visto ningún vídeo en el que se muestre esta capacidad ‘a distancia’. Siempre se presiona el objeto sobre la piel para que se quede pegado por ese efecto de succión o adherencia por la humedad o la grasa. [Si la teoría propuesta fuese cierta], sí que se vería ese ‘efecto a distancia’ del cuerpo atrayendo objetos de metal ligeros (una cadena, por ejemplo)”.

En un tercer experimento, Nájera muestra cómo se comportan diferentes materiales (cobre, zinc, aluminio y hierro) frente a un imán, ya que no todos los metales se ven atraídos por ellos. “En los vídeos virales, todas esas planchas metálicas se ‘pegarían’ a la piel cuando, en la práctica, no todas se verían atraídas por los imanes”, explica el experto. 

A continuación invita a reflexionar sobre otra de las características de este tipo de imágenes: en ninguna se comprueba que la cuchara (o el objeto) que se pega al brazo realmente sea atraída por un imán real. Es decir, no pueden asegurar que el material del que está hecha la cuchara (o el objeto metálico) fuese físicamente susceptible de ser atraído.

Nájera muestra esto con un último experimento en el que utiliza cuatro cucharas de diferentes combinaciones de metales. “Por sus aleaciones, el contenido en hierro o metales que pueden ser atraídos por los imanes es bajo. De ahí que sólo una de las cuatro se ‘pegue’ al imán”, explica el experto.

Por qué sería imposible que una vacuna lograra que se nos pegaran imanes en la piel: la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto

Gabriel Alfranca Ramón, doctor en nanobiomedicina e investigador del CSIC y maldito que nos ha prestado sus superpoderes y Yilian Fernández-Afonso, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA), han realizado una prueba con nanopartículas magnéticas e imanes para demostrar la imposibilidad de que una vacuna lograse que se nos pegasen imanes en la piel. La razón, como ya explicamos en Maldita.es, es que la cantidad inyectada sería demasiado pequeña para tener ese efecto.

En este pequeño experimento, prueban a diluir las nanopartículas magnéticas en agua desionizada, que evita que las sales del agua “hagan que las nanopartículas se desestabilicen”, según explica Alfranca. En cada tubo, van añadiendo cada vez menos concentración de nanopartículas magnéticas y más agua.

Como podemos observar en el vídeo, la cantidad de nanopartículas magnéticas que se necesitan para sujetar un imán es mayor de lo que podría inyectarse en una vacuna y, además, el líquido no es transparente.

Este artículo es una colaboración mensual entre Maldita Ciencia y el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud y que Colombiacheck retoma en el marco de la alianza LatamChequea.