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Jueves, 13 Junio 2019

Duque y el Banco de la República: los dos tienen la razón con peros

Por José Felipe Sarmiento

Para cuestionar el estancamiento económico del que habló el gerente del Emisor, basado en un dato cierto, el presidente usó cifras que, siendo también verdaderas, no lo refutan.

Luego de que el gerente del Banco de la República, Juan José Echavarría, declarara que “la economía se estancó frente al último trimestre del año pasado”, el presidente Iván Duque le respondió, desde el Congreso de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), que eso no es así y que “Colombia no para, porque este país lo que tiene son ganas de crecer y ganas de transformarse”.

El principal argumento que dio el mandatario fue que “el crecimiento del primer trimestre del año 2019 supera el de Perú, Chile, México y Brasil”. Enseguida agregó que “la inversión extranjera directa creció al 68 por ciento” y enumeró resultados específicos para algunos sectores: petróleo, al 60 por ciento; minería, al 40 y manufactura, al 301 por ciento.

Colombiacheck verificó tanto la afirmación de Echavarría como la respuesta de Duque en este tema.

“La economía se estancó frente al último trimestre del año pasado”

Verdadera pero...

Echavarría hizo su afirmación ante el Congreso de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria) en Cartagena. Su presentación de ese día, colgada en la página del Banco de la República, señala que la fuente de los datos en los que se basó fue el propio Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).

El gerente del Emisor se refería, en particular, al 0 por ciento de crecimiento del producto interno bruto (PIB) de enero a marzo de 2019 frente a los últimos tres meses de 2018. Este dato fue publicado por el organismo gubernamental, ya desestacionalizado y ajustado. 

Estos términos técnicos quieren decir que le descontaron los factores que generan cambios abruptos, como las huelgas o los desastres naturales; los asociados al calendario o las temporadas, como vacaciones y festivos o los ciclos del clima; así como ciertas tendencias de largo plazo.

El economista José Roberto Acosta explica que quitarle los factores estacionales “es una metodología que permite hacer los periodos más comparables”. Por ejemplo, la actividad económica de diciembre es muy distinta a la de enero en cualquier año; ese efecto estacional se elimina para poder comparar los dos meses con menor distorsión.

Por su parte, el decano de Economía de la Universidad Javeriana, Andrés Rosas Wulfers, coincide en que el banco central “está teniendo en cuenta que cada momento del año tiene sus picos y bajos diferentes”. Pero aclara que siempre hay revisiones posteriores de esos datos del DANE, por lo que pueden tener variaciones más adelante. Además, considera que la estacionalidad es más útil a la hora de hacer predicciones a futuro que análisis de lo que ya ha pasado.

En todo caso, el 0 por ciento de crecimiento entre los dos últimos trimestres documentados que presentó el gerente es idéntico al que publicó el Gobierno. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) también retoma la cifra a partir del DANE, no del banco central. De modo que el pronunciamiento del gerente es verdad: no hubo variación en el PIB entre estos dos periodos. Se quedó quieto. Se estancó.

Pero Rosas advierte que es mejor comparar periodos de tiempo más largos, años completos, porque “entre más corta la serie, más ruido”. En economía, como ya lo ha explicado Colombiacheck en otros casos, las tendencias son más difíciles de ver en lapsos cortos. En este caso, el docente considera que “la preocupación a largo plazo es que haya una desaceleración, es decir menor crecimiento, no que se detenga o sea negativo”.

Por esa razón, aunque la afirmación de Echavarría de que en el primer trimestre del año “la economía se estancó frente al último del año pasado” está basada en datos entregados por el mismo DANE, su aseveración tiene un pero, en el que coinciden los analistas, ya que la tendencia a largo plazo sigue siendo a crecer, solo que a menor velocidad de la esperada.

“El crecimiento del primer trimestre de 2019 supera el de Perú, Chile, México y Brasil”

Verdadera pero...

Duque tiene razón sobre el crecimiento anual del PIB acumulado en los tres primeros meses, frente al mismo periodo del año anterior, sin ajuste. Los cálculos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística dieron una variación favorable de 0,5 por ciento. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, este país creció un 1,3 por ciento. El Banco Central de Chile dio cuenta de un aumento del 1,6 por ciento. En Perú, el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática (INEI) reportó un crecimiento de 2,3 por ciento. Todos son inferiores al 2,8 reportado por el DANE en Colombia.

Sin embargo, esta entidad reconoce en su boletín que su cifra se quedó corta frente a la mayoría de las proyecciones que había para el crecimiento del país hasta marzo. El Banco de la República esperaba 3,2 por ciento; el tanque de pensamiento Fedesarrollo y el área de investigaciones del Grupo BBVA, 3 por ciento y la Corporación Financiera Colombiana (Corficolombiana), hasta 3,4 por ciento. Solo superó el 2,7 por ciento previsto por Bancolombia.

De hecho, los informes de la OCDE, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en los que se basó Presidencia también se refieren es a previsiones. Con las cifras disponibles, esos organismos calculan lo que se puede esperar que cada economía crezca en términos reales al final de 2019, no lo que lleva hasta ahora. A Perú le proyectan 3,8 o 3,9 por ciento de aumento. Le va mejor que a Colombia y Chile, que empatan con 3,4 o 3,5 por ciento. México y Brasil sí están por debajo, con 1,6 o 1,9 para el primero y una variación entre 1,4 y 2,1 para el segundo.

El 2,8 por ciento también hizo parte de la polémica con Echavarría, quien dijo ante Asobancaria que el crecimiento en el primer trimestre fue de 2,3 por ciento con la desestacionalización que los investigadores del banco central calcularon sobre el reporte del DANE. Según la confirmación de Acosta, uno de los factores que hace la diferencia en este caso es que la Semana Santa de 2018 cayó en marzo, que pertenece al primer trimestre, mientras la más reciente fue en abril, ya en el segundo. El Gobierno no descuenta este efecto, mientras que el reporte del gerente sí.

Pero, más allá de este debate técnico, es una comparación diferente entre periodos distintos a los que se refería Echavarría cuando habló de estancamiento. El gerente hablaba de enero-marzo frente a octubre-diciembre. El presidente le contestó con el crecimiento acumulado para cada año en los primeros tres meses, que es otra cifra aparte.

La base de datos de la OCDE compara el crecimiento nulo de Colombia, entre los dos trimestres de los que habla el Emisor, con el de otros países entre los mismos dos periodos. Chile también marcó un 0 por ciento, mientras que México y Brasil decrecieron 0,2 por ciento cada uno. Perú no aparece en la tabla del organismo internacional, pero el INEI calculó una disminución de 0,5 por ciento.

Es decir, Colombia sí está mejor que los vecinos mencionados por Duque. No obstante, la cifra a la que se refería el gerente es real y el argumento del presidente no lo rebate, sino que se refiere a mediciones distintas. Al hacer la comparación con los datos de los que hablaba el jefe del Banco, Chile está en la misma situación de estancamiento intersemestral y los otros mencionados, en lugar de crecer, se encogieron levemente.

“La inversión extranjera directa creció al 68 por ciento”

Verdadera pero...

La fuente de las cifras que da Duque sobre la inversión extranjera directa por sectores es, precisamente, la balanza de pagos del Banco de la República. Esta le da la razón al presidente. El flujo total fue de 1.980 millones de dólares de enero a marzo de 2018 y pasó a 3.335 millones de dólares en los mismos meses de este año. Ese aumento, en efecto, equivale a 68,4 por ciento.

La variación del sector petrolero fue de 484 a 845 millones de dólares, igual a 74,8 por ciento. Incluso estuvo 15 puntos por encima de lo dicho por el primer mandatario. El 60 por ciento que le atribuyó en su discurso ante Fedepalma corresponde, en realidad, a la minería, que subió de 387 a 618 millones de dólares. Duque le había calculado 20 puntos menos a este rubro.

La cifra que dio para manufactura corresponde casi exacta. El aumento allí fue de 301,8 por ciento, de 128 a 515 millones de dólares. En general, los sectores diferentes al petróleo recibieron un flujo a favor desde el exterior que fue 66,4 por ciento más alto en los primeros tres meses de 2019 frente a los mismos del año anterior. Las únicas reducciones se presentaron para los servicios financieros, con 11,3 por ciento, y el comercio, con 7,2 por ciento.

Las cifras positivas en esta materia forman parte del cálculo del PIB, explica Acosta. Pero tampoco rebaten el 0 por ciento de aumento del que habló el gerente, que es igual de cierto. Las variables, aunque se relacionan, son diferentes y por eso una no contradice a la otra, como pretendió hacerlo ver el presidente.

En conclusión, aunque Echavarría y Duque hicieron luego las paces, según contó el mandatario en su propia intervención ante Asobancaria días después, lo cierto es que el gerente dio un dato verdadero (aunque menos alarmante de lo que sonaba). Por otro lado, las cifras con las que el mandatario defendió su gestión también son ciertas y amplían el panorama, pero en realidad no contradicen lo que dijo el jefe de la banca central.

Viernes, 06 Julio 2018

Duque o Petro ¿quién tiene la razón sobre la fórmula para reducir el gasto?

Por Carlos González

En la campaña presidencial, Iván Duque y Gustavo Petro tuvieron una mirada completamente diferente sobre el manejo de los impuestos y la generación de empleos a partir de la reducción de los gravámenes. Duque dice que bajar gastos permitirá bajar impuestos, que crearán más empleos y elevarán los salarios. Colombiacheck encontró esta afirmación como engañosa.

En una entrevista con el diario El Tiempo, el presidente electo afirmó que, para subir salarios, crear empleo y generar más inversión, “la meta es bajar tarifas tributarias, reducir gastos y combatir la evasión”, a lo que Petro respondió que “no es cierto que eliminando gastos duplicados se puedan reducir impuestos”. Según el ex alcalde de Bogotá, la única manera de bajar los gastos del Estado es hacer una reforma pensional que reduciría en 13 billones de pesos los gastos a la Nación, pero la cual “no quieren los banqueros”, según dijo en un trino.

Para poner en contexto las cifras, hay que señalar que durante los últimos 25 años el gasto público del Estado como proporción del PIB ha crecido considerablemente, es decir, el dinero que gastó el Gobierno en inversión como salud, vivienda, educación, pensiones, etc, en relación con lo que produce cada año.

Mientras que en 1989 ese porcentaje era un 8,5%, para 2016 ya se situaba en 19,8% del Producto Interno Bruto, por lo que la Comisión de Gasto, creada por el presidente Santos para estudiar las reformas que necesita el país, señaló que, en el tema pensional, era importante “moderar la magnitud del gasto”, un argumento más afín a lo que propone Petro.

Según la Comisión, los subsidios a las pensiones le demandan al Estado recursos por más de 41 billones de pesos, que, además, no se distribuyen de manera correcta, pues la tasa de cobertura llega a 27% y la mayoría de estos recursos terminan subvencionando pensiones millonarias.

Sergio Clavijo, director de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (Anif), ha reiterado la necesidad de realizar una reforma pensional en la cual se incluyan varios aspectos fundamentales para evitar una bomba fiscal. Según Clavijo, una de las primeras medidas que debería tomar el Gobierno es elevar la edad de pensión en cinco años para hombres y mujeres menores de 47 y 42 años respectivamente.

De igual manera, el experto aseguró que la pensión sustitutiva, es decir la que se hereda, debería disminuirse de 100% a 75%; que la pensión en Colpensiones no se debería calcular en base a los ingresos de los últimos 10 años, sino a los aportes durante toda la vida; y que Colpensiones no debería recibir más afiliados, sino que debería atender a los que ya tiene, lo que en algún momento la terminaría y dejaría el negocio a las entidades privadas.

Según Clavijo, si se realizaran estos cambios, esto le representaría un ahorro de 16% del PIB al país entre 2018 y 2050, con lo cual podría financiarse, por ejemplo, el posconflicto.

Estos argumentos apuntan a que la teoría de Petro es mucho más cercana a la realidad, ya que tanto la Comisión de Gasto, como la Anif, apuntan a que, para reducir el gasto del Estado, lo principal es hacer una reforma pensional, con lo cual se pueden ahorrar varios billones de pesos; sin embargo, como lo ha mencionado el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, se está trabajando en la reducción del gasto público a través de la austeridad, como la reducción de esquemas de seguridad o los viajes en clase económica por parte de altos funcionarios del Estado y otras medidas que le permiten ahorrar dinero a las arcas públicas.

Bajar impuestos para subir salarios y empleo

Según Duque, la contraprestación que espera del sector privado al bajar los impuestos es que aumenten los salarios de los empleados y haya más contratación de personal, para poder disminuir los índices de desempleo, que haya más colombianos cotizando al sistema pensional y que la economía crezca en un 5%.

La propuesta de Duque en campaña fue bajar los tributos a un 20%. Esto generó también una respuesta Petro, quien le criticó que reducir la carga impositiva a las empresas solo aumentaría el déficit y crearía insostenibilidad para las finanzas del Estado. El excandidato agregó que esta propuesta no genera más empleo sino más desigualdad social, que llevará a la clase media a la pobreza.

Un reciente estudio de Fedesarrollo, que analizó la reforma tributaria de 2016, advierte que el impacto de una rebaja del impuesto de la renta a las empresas representaría una caída sostenida de los ingresos del Estado, que pasaría de 15,3% del PIB en 2018 a 14,8% en 2021.

Pero más allá del impacto de una rebaja de impuestos a las empresas, hay quienes advirtieron que las cifras que está manejando Duque son exageradas y que las empresas tienen un nivel de impuestos no tan altos como lo muestra el presidente, quien dice que oscilan entre 50% y 80%.

José Roberto Acosta, miembro de Justicia Tributaria, una ONG que hace estudios académicos en materia de impuestos, le explicó a Colombiacheck que diferentes análisis del Banco de la República, la Universidad Nacional y la Anif indican que la carga tributaria para las empresas oscila en tres rangos: 26,3%, 29,5% y 32,5%. Es decir cifras lejanas a las que señalan Duque.

De esta manera, Acosta calificó las propuestas de populistas, pues en este momento el déficit fiscal de Colombia le impide hacer una reducción de cerca del 20% al impuesto a la renta para las empresas, como se ha planteado. Acosta coincide con Fedesarrollo que esto incrementaría el déficit fiscal entre 0,5% y 1% del PIB.

Además, indicó que es muy importante para el país volver a cumplir la regla fiscal en el corto plazo, que le impide al Estado endeudarse más allá del 3,5% del PIB y con estas propuestas, la única manera de lograrlo sería subiéndole los impuestos a los trabajadores.

Para Germán Montoya, jefe de estudios económicos de Asobancaria, el tema es bastante debatible. Para este experto, la reducción de impuestos puede estimular o no el consumo y el empleo, pero también depende de cada empresa, que es independiente de decidir si contrata o no a más trabajadores, o si invierte lo que se ahorra en pagar deudas o generar rendimientos para sus propietarios.

En 2003, el expresidente Álvaro Uribe, a través de una reforma tributaria, permitió que los empresarios dedujeran una parte (30%) del impuesto de renta a través de la inversión en activos fijos productivos. Con esto, el ahora senador buscaba promover la inversión y el empleo. Si se miran las estadísticas anuales del Dane, de enero de 2003 al mismo mes del año siguiente, el desempleo subió 9 puntos básicos, pues pasó del 16,1% al 17%. Aunque en 2005 bajó 4 puntos porcentuales hasta 13,2%, al final de su gobierno la cifra llegó a 14,6%.

Gustavo Cote, exdirector de la Dian, explicó que estas medidas no garantizaban un aumento del empleo, aunque sí una mayor inversión extranjera. Pues para los capitales que llegan al país es importante encontrar bajas tasas tributarias, pues esto hace atractivos y les da competitividad a los países, dijo el experto.

Así mismo, la firma calificadora de riesgo, Fitch Ratings, manifestó su preocupación sobre una posible reducción de los impuestos por parte de Duque, ya que eso comprometería la regla fiscal del país, es decir el nivel de gastos y deuda del Estado y pondría en riesgo la calificación crediticia de Colombia.

Conozca la ruta del chequeo
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    Frase: Para subir salarios, crear empleo y generar más inversión, la meta es bajar tarifas tributarias, reducir gastos y combatir la evasión.

    Autor de la frase: Iván Duque

    Fuentes: Dane, Comisión de Gasto, Anif, Fedesarrollo, Fitch Ratings, Sergio Clavijo, Justicia Tributaria, El Tiempo.

    Contexto: El presidente electo, Iván Duque, señaló en una entrevista para el diario El Tiempo que reducir los gastos del Estado permitirán bajar la carga tributaria a las empresas, lo cual incrementaría los salarios de los empleados y reduciría el desempleo.

    Calificación: Engañosa