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Falso
A través de plataformas como X, Instagram y Facebook, el activista digital Vincent Ramos difundió un video titulado: “El ‘niño campesino’ que resultó siendo un miembro de los pachencas 📣 ¡Firme por la patria y que viva Cristo Rey!”(sic).
En la grabación, producida en formato de pantalla dividida, el creador de contenido se graba en la parte superior mientras abajo muestra fotografías de las víctimas para afirmar: “Ahora a cada terrorista que se le da de baja es un campesino. Hasta ahora me entero yo que el machete de un campesino tiene balas de siete milímetros. No señores, el ‘angelito’ era más bien un diablito y se lo repito: o se someten o les esperan bolsas blancas”.
A pesar de que el video fue eliminado días después del perfil de Ramos, el material continuó circulando en redes sociales a través de republicaciones que reciclan sus afirmaciones con mensajes estigmatizantes hacia la víctima.
Pero las publicaciones son falsas. El video mezcla imágenes de dos víctimas distintas y le imputó a Rodríguez la foto de un joven armado que no corresponde a su identidad ni fisonomía. Adicionalmente, el Ministerio de Defensa confirmó que el joven no pertenecía a ningún grupo armado ilegal.
El metraje de Ramos se basa en una manipulación gráfica que combina imágenes de dos casos ocurridos en regiones distantes del país.
En la parte inferior del video se muestran de forma aleatoria dos fotografías de Ricardo Andrés Rodríguez Martínez —fallecido en un procedimiento militar en la Sierra Nevada de Santa Marta—. Luego aparecen imágenes de Magnely Pallares Franco, un menor de 17 años e integrante de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (ASUNCAT) asesinado el 14 de septiembre de 2026 en Tibú, Norte de Santander. La publicación utilizó la fotografía oficial difundida por Indepaz y ASUNCAT tras el crimen de Pallares y la presentó falsamente como si fuera la misma persona.
A esta confusión se suma el uso de la imagen de un joven vestido de campaña y portando un arma de fuego. Como explicó Colombiacheck en un chequeo previo, la fotografía muestra un tatuaje característico en el antebrazo derecho que coincide con las imágenes de tributo comunitario a Pallares, pero que está totalmente ausente en la fisonomía de Rodríguez, quien no tenía tatuajes en los brazos.
De esta forma, el video atribuyó a Rodríguez una fotografía ajena para presentarlo falsamente como un combatiente.
Frente a la imagen del joven armado, cabe mencionar que no existe claridad sobre cuándo, dónde ni en qué circunstancias fue tomada la imagen. Por otro lado, al tratarse de un menor de 17 años, la legislación colombiana e internacional señala que cualquier presencia de un adolescente en un grupo armado responde a un reclutamiento forzado, por lo que su condición legal y humana es siempre la de una víctima.
Difundir esta imagen sin entender ese contexto no solo confunde al público, sino que termina por revictimizar a Magnely y estigmatizar a las comunidades campesinas del Catatumbo.
La afirmación central del video divulgada por Ramos, respecto a que la víctima era un "terrorista de los Pachenca" es falso, según la misma institucionalidad.
El Ministerio de Defensa desmintió de forma explícita que Ricardo Rodríguez fuera integrante de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra (ACSN) —conocidas como 'Los Pachenca'— o que fuera hijo de alias 'Pinocho', desvirtuando los vínculos criminales que se le asignaron en redes sociales.
Este reporte oficial coincide con las denuncias presentadas por la madre de Rodríguez y sus familiares, quienes han afirmado que el joven era un trabajador del campo sin antecedentes y han calificado lo ocurrido en la Sierra Nevada como una ejecución extrajudicial o 'falso positivo'.
El origen de esta desinformación se enmarca en las dinámicas de contenido del activismo digital de extrema derecha.
Vincent Ramos Montes, autor de la publicación, es un activista de El Carmen de Bolívar, que formó parte del equipo de trabajo y de la red digital del entonces candidato y hoy presidente, Abelardo de la Espriella.
La Silla Vacía documentó que Ramos integró un grupo de activistas que impulsaron narrativas coordinadas mediante conjeturas, ataques a opositores y el uso de contenidos descontextualizados, durante la campaña presidencial.
Tras las elecciones, Ramos mantuvo su cercanía con De La Espriella, pues estuvo presente en la primera reunión del denominado “Empalme Anticorrupción”, desde donde subió un video con el vicepresidente Juan Manuel Restrepo.
En este caso, aunque el video original fue retirado de sus redes sociales tras la controversia, la narrativa continuó replicándose en otras cuentas para validar discursos de odio e incitar la estigmatización hacia las víctimas del conflicto armado en las zonas rurales.
El contenido fue publicado por el creador de contenido Vincent Ramos en sus cuentas de X, Instagram y Facebook.
El video de Ramos fue compartido por otros cuentas de Facebook e Instagram