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Miércoles, 30 Junio 2021

No hay evidencia de que vacunas contra COVID-19 causen aumento de senos

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

En Tiktok se hizo popular un video asegurando que este era un efecto del biológico de Pfizer. Especialistas señalan que lo que sí puede pasar es la inflamación de los ganglios linfáticos de la axila, algo completamente normal.

Sobre la vacuna de Pfizer se ha dicho que modificará nuestro ADN y causa cáncer, que el CEO de la marca no había querido aplicarse su propia vacuna, que producirá esterilidad y un exterminio masivo y que solo da inmunidad por seis meses; desinformaciones que Colombiacheck ha verificado y desmentido.

La más reciente que ha circulado sobre la vacuna desarrollada por Pfizer y BioNTech es que produce un aumento del tamaño de los senos o glándulas mamarias. Así lo afirman mujeres en dos videos de Tiktok (1 y 2). Medios colombianos, como Noticias Caracol y Caracol Radio, publicaron la información pero, como también aclararon, se trata de una desinformación. 

Por un lado, la hinchazón o el crecimiento de los senos de las mujeres no está entre los efectos secundarios descritos para Pfizer ni para las demás vacunas contra COVID-19.

Por el otro, nuestros colegas verificadores de Maldita.es revisaron la misma desinformación, que también circula en España, y señalan no haber encontrado literatura científica sobre este supuesto efecto secundario. Sonia Baulies, ginecóloga y coordinadora de la Unidad de Ginecología Oncológica y Mastología de Dexeus Mujer, le dijo a Maldita que “si realizamos una búsqueda de algún estudio que informe de un posible efecto de la vacuna en el volumen de la mama veremos que no hay nada escrito al respecto, por lo que tal relación no ha sido identificada".

Antonio Tejerina, cirujano jefe de la Unidad de Cirugía de Mama del Centro de Patología de la Mama - Fundación Tejerina, le aseguró a nuestros aliados que no existe ninguna evidencia en relación al aumento de las mamas en mujeres vacunadas contra la COVID-19.

El desarrollo de la glándula mamaria se debe al efecto de los estrógenos y la progesterona, que son las principales hormonas sexuales femeninas, según Baulies, aunque también pueden tener una cierta influencia la hormona de crecimiento, la prolactina (que es la hormona productora de leche) o las hormonas tiroideas.

Si se produjeran cambios en los niveles de las hormonas mencionadas, sí se podría afectar el desarrollo del tejido glandular, “como ocurre de forma fisiológica durante el ciclo menstrual, la gestación, la lactancia o la menopausia", dijo la ginecóloga a Maldita. Y señala además que también algunos medicamentos que pueden relacionarse con el aumento del volumen de la mama serían los de tratamiento hormonal sustitutivo, algunos anticonceptivos y algunos antidepresivos. Pero recalca que "las vacunas del coronavirus no están compuestas por ningún tipo de hormonas, por lo que no pueden afectar al desarrollo ni al crecimiento de la glándula mamaria".

Según la nota de Maldita.es, lo que sí que se ha observado en algunas personas es una inflamación de los ganglios linfáticos de la axila (no de la mama), tras la vacunación contra la COVID-19, siendo casos que han sido reportados en la literatura científica recientemente (12 y 3)  y aparece entre los posibles efectos secundarios reportados para la vacuna de Moderna, Pfizer y AstraZeneca. En el caso de estas dos últimas, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) calcula que se trata de un efecto poco frecuente que puede afectar hasta 1 de cada 100 personas.

Esta inflamación se debe a que se produce en el cuerpo una reacción inmune, según indicó a Maldita.es José Ignacio Chacón, oncólogo y miembro de la Junta Directiva del Grupo Español de Investigación del Cáncer de Mama (GEICAM). 

“El oncólogo explica que los ganglios linfáticos ‘son una de las principales estructuras del sistema inmune del cuerpo humano’ y que ‘se agrupan en muchas áreas del cuerpo, entre ellas las axilas. Cuando se produce una reacción inmune, como la que provoca una vacuna, que para eso se pone, pueden inflamarse’”, señala en su verificación el medio español. 

Por lo cual concluimos que es falso que la vacuna de Pfizer produzca el aumento de los senos o que este se incluya como un efecto secundario de la vacunación.

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Jueves, 07 Mayo 2020

No, el uso prolongado del tapabocas no produce hipoxia

Por Luisa Fernanda Gómez Cruz

Los tapabocas quirúrgicos, de tela y N95 dejan pasar el dióxido de carbono. Utilizar mal este implemento puede aumentar las probabilidades de contagio.

Desde hace varias semanas circula en WhatsApp, Facebook, Twitter e Instagram una cadena que señala que “el uso prolongado de la mascarilla [como le llaman al tapabocas en algunos lugares] produce hipoxia”. 

Esa misma información ha estado rotando en otros países de la región, como Bolivia, Ecuador, Chile, Guatemala, e incluso, cruzando continentes, ha llegado hasta España

Asimismo, otros supuestos medios de noticias en Honduras, El Salvador y México la compartieron como si fuera verdadera.

Se trata de una información que argumenta que al respirar una y otra vez “aire exhalado [este] se convierte en dióxido de carbono” y que “esto intoxica al usuario”, provoca “malestar, pérdida de reflejos y de pensamiento consciente”, entre muchas otras cosas. Por ello, recomiendan, usarlo solo “si tienes a alguien enfrente o muy cercano” y “levantarlo cada 10 minutos”. 

Pero todo lo que señala la cadena es falso. 

Como explicamos hace un tiempo, en la conferencia de prensa sobre COVID-19 del 3 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) amplió su recomendación con respecto al uso de tapabocas. Pasó de recomendarlo únicamente a personas contagiadas y quienes atiendan personas con COVID-19, a sugerir el uso generalizado. Estas nuevas indicaciones fueron acogidas por las autoridades colombianas.

El Ministerio de Salud también procedió a cambiar sus medidas sobre el uso de tapabocas y lo volvió obligatorio en cualquier situación que imposibilite mantener la distancia recomendada (2 metros), en particular el transporte público y los lugares de alta afluencia, como las plazas de mercado. Además, lo mantuvo para las personas con síntomas asociados a la enfermedad y quienes son población de alto riesgo.

Las falsedades de la cadena

La hipoxia es, según el Diccionario Médico-Biológico, Histórico y Etimológico de la Universidad de Salamanca, un “estado que presenta un organismo viviente sometido a un régimen respiratorio con déficit de oxígeno”. Según explicó el portal Agencia Ocote en su sección de fact-checking, se le define como una condición en la que, por diversas causas, los tejidos del organismo no reciben suficiente oxígeno.

Sin embargo, es falso que las mascarillas o tapabocas produzcan esa afección. Camila Webb, médica infectóloga del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, le dijo a Colombiacheck que el dióxido de carbono no se queda dentro de la mascarilla. “Tanto la [mascarilla] quirúrgica, como la de tela, como la N95 dejan pasar el dióxido de carbono”.

Claudio Méndez, docente de Políticas de Salud de la Universidad Austral de Chile, dijo en un artículo publicado por nuestros colegas de AFP Chile, que descarta que el uso de mascarillas genere hipoxia mientras el material permita el intercambio de aire. En el caso de los tapabocas que utilizan los funcionarios de la salud, el uso del modelo “N95 no suele ser por más de siete horas. En el caso de las mascarillas quirúrgicas, se usan por menos tiempo. Ambas están lejos de generar hipoxia”.

Érika Villate, enfermera de planta de la Fundación Cardioinfantil, le dijo a Colombiacheck que, efectivamente, en su labor diaria utiliza el tapabocas de 8 a 9 horas en el día. Señaló, además, que incluso el personal de salud que está en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) que utiliza el tapabocas de alta eficiencia N95 no presenta ninguno de los síntomas que refiere la cadena.

Frente a la recomendación de “levantar la mascarilla cada 10 minutos para seguir sintiéndote saludable”, Maldita.es, un medio de verificación de España, citó a Gemma del Caño, experta en industria alimenticia, quien aseguró que “la OMS aconseja evitar tocar la mascarilla mientras se usa y, si se hace, lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón. Hay que colocar bien la mascarilla desde el principio y no tocarla hasta que nos podamos lavar las manos antes y después”. 

Por su parte, Guillermo Melgar, farmacéutico y autor de Farmacia Enfurecida, en conversación con Maldita, insistió en que “si utilizamos mal la mascarilla, estamos aumentando muchísimo las probabilidades de contagiarnos y de contagiar”. Por lo cual, no es recomendable ponerse la mascarilla de bufanda, quitársela para hablar o estornudar ni reutilizar mascarillas de un solo uso.

De modo que, calificamos como falsa la cadena que dice que el uso prolongado de la mascarilla produce hipoxia.

Especial mentiras y verdades sobre el coronavirus