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Falso

Miércoles, 18 Noviembre 2020

No, el coronavirus no se elimina al inhalar vapor a más de 50 grados

Por Jairo Soto Hernández y Gloria Correa

Médicos advierten nuevamente: no hay evidencia científica de que el vapor de agua elimine el nuevo coronavirus. Hacerlo puede producir quemaduras severas en el aparato respiratorio.

“El agua caliente que bebe es buena para la garganta. Pero este coronavirus se oculta detrás del seno paranasal de la nariz durante 3 a 4 días”, así empieza otra cadena que circula en WhatsApp recientemente y que habla sobre otra supuesta “cura” para el nuevo coronavirus. 

La misma, sugiere la inhalación de vapor a diferentes y altas temperaturas a partir de los 50° centígrados para matar completamente al virus, justificando que éste se aloja realmente en el “seno paranasal”.

Desinformación

En Colombiacheck verificamos esta información y encontramos que esas afirmaciones son falsas.

Una primera clave nos orienta a que esta cadena se trata de otra desinformación más, dado que en dicho mensaje no señalan quién es el autor o los autores de la misma.  Además, utiliza un lenguaje muy cotidiano y nombra a un “departamento de salud pública”, pero nunca especifica a qué institución exactamente hace referencia, ya que departamentos de salud pública existen muchos alrededor del mundo. 

Todo esto, ya deja sospechas frente a lo que afirma el mensaje, como señalamos en un chequeo sobre recomendaciones para detectar noticias falsas. 

Durante la pandemia han circulado múltiples cadenas o mensajes como éste que recomiendan la inhalación de vapor de agua para acabar con el nuevo coronavirus, pero es importante recordar que son falsos y seguirlos a ciegas puede traer daños para la salud. 

Verificamos una de ellas en otro chequeo publicado el pasado 25 de marzo. Trataba de un video viral donde un ginecólogo daba recomendaciones para “desactivar” el coronavirus al aspirar vapor de agua durante cinco minutos, entre tres o cuatro veces por día. En su momento lo calificamos como falso.

Colegas de Newtral y Maldita en España, de la Red Internacional de Chequeadores (IFCN, por sus siglas en inglés), también han desmentido lo del vapor de agua para matar el nuevo coronavirus. 

Coronavirus en los senos paranasales

Esta cadena de WhatsApp que estamos verificando comienza señalando que el nuevo coronavirus se puede alojar en los senos paranasales “después de 4 a 5 días”, para así posteriormente justificar el uso del vapor de agua caliente. 

Consultamos a Julián Felipe Molano, médico otorrinolaringólogo y cirujano de cabeza y cuello de la Universidad de Antioquia, quien explicó a Colombiacheck: “Primero es importante aclarar que el nuevo coronavirus al entrar al cuerpo humano, ingresa a las células para poder replicarse allí. Por lo tanto nada que se aplique de forma externa mataría al virus, que ya después de infectar se encuentra dentro de las células.  Lo que sí haría cualquier sustancia que se aplique de forma externa sería causar daño local”. 

Molano explicó además que los senos paranasales son cavidades que se encuentran por detrás y al lado de la nariz, y que acceder a ellos con un líquido o un vapor de agua es muy difícil, pues dichas cavidades tienen sitios de drenaje pequeños y de difícil acceso, “es decir, cualquier sustancia que se aplique o inhale por la nariz no llegará a los senos paranasales de forma directa”. 

Lo que sí puede ocurrir es que exponerse a vapor de agua puede generar un alto riesgo de quemadura de la vía aérea. Además, una persona ya infectada con el coronavirus al usar este tipo de prácticas lo que puede hacer es retardar el proceso de resolución de la infección que en un alto porcentaje de las personas infectadas ocurre de forma espontánea. Es decir, “si se usan vapores o sustancias que dañen el epitelio se va a retardar la resolución de la infección”, dijo el experto..

Según una revisión publicada en la Revista Laryngoscope Investigative Otolaryngology en el mes de junio, luego de analizar 19 estudios científicos sobre la infección de las cavidades nasosinusales (nasal y senos paranasales) por el nuevo coronavirus, concluyen que el tracto nasosinusal puede ser un sitio importante de infección, mientras que la diseminación viral a partir de ahí puede ser también un mecanismo importante de transmisión. Sin embargo, como describió el doctor Molano, “esto no justificaría el uso de las aspiraciones con vapor de agua”.

Las bebidas calientes tampoco son útiles

El mensaje de WhatsApp que estamos verificando, también incentiva a la gente a consumir bebidas calientes. No obstante, ya habíamos chequeado en otras oportunidades que ni el té y el café, ni las gárgaras con sal, ni el agua caliente funcionan como cura para la COVID-19. 

La Organización Mundial de la Salud en su página web advierte sobre un tema relacionado: bañarse en agua caliente “no proporciona ninguna protección contra la COVID-19”.

Usar vapor de agua caliente no tiene evidencia científica y es peligroso

La desinformación continúa afirmando que “el vapor de agua a 50 grados centígrados desactiva o paraliza el virus, a 60 grados, este virus se debilita tanto que cualquier sistema inmunológico humano puede combatirlo. A 70 grados este virus muere por completo”.

El infectólogo Julio César Gómez Rincón, docente de la Universidad del Bosque y la Universidad Militar Nueva Granada, le aclaró a Colombiacheck: 

“Una inhalación de vapor a 50 grados centígrados, o más, generaría daños severos en el epitelio respiratorio. No es cierto que destruya el virus. Es un riesgo importante de daños a los tejidos, no se justificaría desde ningún punto de vista un escenario así”. 

Ese epitelio respiratorio es un revestimiento formado por una o varias capas de células que se encarga de producir moco, calentar el aire y atrapar partículas, entre otras múltiples y esenciales funciones, que se verían muy afectadas si se quema.

El doctor Gómez señaló, además, que este epitelio “si se quema al igual que una quemadura de piel, se daña y luego se puede infectar con más facilidad”.

Satyanarayana Mysore, jefe del departamento de neumología en Manipal Hospitals en la India, quien ha tratado casos de COVID-19 desde marzo, señaló al medio Times of India, que también desmentía esta misma cadena que alcanzó a circular hasta esas latitudes hace una par de semanas: “la inhalación de vapor durante una semana es ‘muy poco científica’”.

“Hemos visto pacientes que llegan con síntomas respiratorios no debido a Covid, sino a quemaduras de las vías respiratorias. Estos casos tienen antecedentes de inhalación de vapor. La inhalación de vapor no científica, probablemente quemará las vías respiratorias, causando problemas mucho peores que el Covid”, señaló el Dr. Mysore.

“Si el virus pudiera eliminarse con la inhalación de vapor de agua, el mundo no hubiera visto tantas muertes”, replicó también el doctor Thomas Mattew, profesor y director del Departamento de Neurología del St. Jhon’s Medical College Hospital, también en India.

Desde marzo, la agencia Reuters alertó sobre los riesgos de quemaduras para los niños que esta práctica implicaría. Citando un estudio previo publicado por la Asociación Española de Pediatras en Anales de Pediatría, donde reportaban los casos de niños quemados por el uso de esta tradicional terapia inhalatoria de vahos, sin evidencia científica, indicada para las diferentes condiciones respiratorias.  

Igualmente, en Inglaterra la famosa revista The Lancet, en mayo de este año, publicó un artículo sobre las quemaduras en niños durante la pandemia, pues en Reino Unido todos los días más de 100 niños acuden a los servicios de emergencias con quemaduras. Y desde el confinamiento, en el Birmingham Children’s Hospital, vieron un aumento de 30 veces el número de niños con quemaduras por la inhalación directa de vapor de agua caliente.  

Las quemaduras por agua caliente, otros líquidos y vapor de agua, comprenden el 35 por ciento del total de las lesiones por quemaduras admitidas también en centros de quemados en Estados Unidos, como resalta la Sociedad Americana de Quemaduras.  Así vemos, una vez más, lo peligrosa que puede llegar a ser esta práctica.

La cadena de WhatsApp, remata concluyendo que “quien se queda en casa debe tomar vapor una vez al día” y que quienes van a oficinas “deben tomar vapor 3 veces al día”. 

El estudio de la American Burn Association también advierte, entre otros puntos, que la sola exposición durante tres segundos al vapor de 60 grados centígrados, puede causar una quemadura “lo suficientemente grave para requerir una cirugía”, de modo que la exposición varias veces al día a ese vapor tendría efectos devastadores. 

Calificamos entonces como falso que el coronavirus se elimine del organismo al inhalar vapor a altas temperaturas. Las únicas armas útiles que tenemos hasta ahora para evitar una infección por SARS-CoV-2 son las recomendaciones que sí tienen evidencia científica, que no implican riesgos para la salud como y que debemos seguir aplicando: el lavado de manos, el uso de tapabocas y mantener el distanciamiento físico. 

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Cuestionable

Jueves, 15 Abril 2021

Artículo sobre el ‘extraño fenómeno’ de la vacuna de Sinovac es un cúmulo de desinformaciones

Por José Felipe Sarmiento y Gloria Correa

El portal Noticias de Israel sembró dudas sobre esta vacuna, con una mezcla tergiversada de datos, sin relación entre sí, sobre la evolución de la pandemia en algunos países que la están usando para inmunizar a su población contra el COVID-19.

El portal Noticias de Israel publicó un artículo el 3 de abril de 2021 con el título “El extraño fenómeno de la vacuna china Sinovac: los países informan de aumento de casos tras su uso”, en donde hace varias afirmaciones sobre la evolución de la pandemia de COVID-19 en Chile, Hong Kong, Turquía y Pakistán luego de que empezaron a inmunizar a su población con dosis de ese biológico.

La nota se hizo viral, por lo que decidimos verificarla. Según la plataforma de monitoreo de redes sociales CrowdTangle, tuvo 1.301 interacciones en Facebook y por lo menos 2.100 en Twitter durante los primeros cinco días desde su publicación. Aunque se movió sobre todo en otros países de América Latina, también fue compartida en cuentas como Colombia Noticias.co y algunos de sus postulados o ideas parecidas han llegado a los titulares nacionales e internacionales (1, 2).

Se trata de la traducción de un escrito de la relacionista pública Eva Zhao, profesora de la Universidad de Carolina del Norte dedicada a la investigación sobre comunicación en salud, que también ha circulado en portugués y hasta en rumano. El original fue publicado en el diario conservador neoyorquino The Epoch Times, ligado al perseguido culto chino Falun Gong y cuestionado por hacer propaganda de derecha basada en desinformación.

De hecho, el texto se refiere al coronavirus causante de la pandemia, el SARS-CoV-2, como “el virus del Partido Comunista Chino (PCC), comúnmente conocido como COVID-19”, insinuando que fue creado por esa organización a pesar de que es una falsedad varias veces desmentida (1, 2, 3). Noticias de Israel cambió la alusión a la agrupación política dominante en el país asiático por una apelación xenofóbica, pues lo tradujo como “el virus chino”.

Colombiacheck revisó la publicación hecha por Noticias de Israel, que está dividida en cuatro intertítulos, y encontró que todas sus ideas principales son cuestionables. En general, se trata de malinterpretaciones, exageraciones o planteamientos de relaciones inexistentes a partir de datos ciertos, pero descontextualizados.

¿Muertes en Hong Kong, censura en China?

La sección del artículo “No se han registrado muertes en China” presenta algunas cifras de personas que murieron tras recibir la vacuna de Sinovac en Hong Kong, un territorio autónomo en el sureste del país, como prueba de que el Estado estaría ocultando los fallecimientos asociados a la vacunación. Menciona que hubo 11 supuestas víctimas desde el 28 de febrero al 28 de marzo de 2021, más otros dos casos relacionados con dosis de BioNTech-Pfizer.

El texto cita a algunos funcionarios y científicos que señalan que “no se puede descartar” que haya efectos secundarios. Además, acusan al gobierno chino de ocultar información al respecto y censurarla en internet. A esto, la autora le suma una comparación con la suspensión de la vacuna de la Universidad de Oxford y AstraZeneca en Europa ante la sospecha de su vínculo con el desarrollo de trombosis, sugiriendo que se debieran tomar medidas similares en China para la de Sinovac frente a las muertes reportadas.

Todo esto es cuestionable. Se trata de datos parciales, descontextualizados o tergiversados para forzar el cuestionamiento a los datos entregados por las autoridades chinas: ningún reporte de muertes entre 100 millones de personas vacunadas.

Al revisar el monitoreo del gobierno de Hong Kong sobre la seguridad de las vacunas para COVID-19, el cual es público, señalan que al 4 de abril en total hubo 15 reportes de muertes en personas vacunadas 13 vacunados con Sinovac y dos con Comirnaty (Pfizer), pero los datos no están desglosados por fechas lo que dificulta hacer la comparación estricta con los datos que da Zhao en el artículo.

La autora coincide con el documento del gobierno hongkonés en que, según las investigaciones de las autoridades locales, las muertes “no estaban causalmente asociadas a la vacunación por COVID-19”. La mayoría de los decesos fueron consecuencia de enfermedades cardiovasculares, siendo esta una situación que puede presentarse con los planes de vacunación masiva, sin que la vacuna haya sido la causa de la muerte.

Aunque las denuncias sobre la censura a las críticas contra la vacuna sí han sido documentadas incluso por oenegés internacionales como Human Rights Watch, esto no contradice la evidencia científica a favor de la vacuna para COVID-19 de Sinovac. Para el momento en el que fue publicado el artículo, ya se había comunicado una eficacia de la vacuna de Sinovac cercana al 100 por ciento para prevenir la hospitalización y la muerte por COVID-19.

Es cierto que, además, habían entregado de forma preliminar valores diversos de la eficacia frente a formas leves y moderadas del COVID-19, que oscilaban entre un 50 y un 91 por ciento, pues se trataban de los reportes preliminares a medios en diversos países (1, 2, 3) donde se estaban llevando a cabo las investigaciones como Brasil, Turquía o Indonesia.

Expertos de las universidades de East Anglia y Leicester, en el Reino Unido, citados por el Science Media Centre, habían criticado esa falta de datos completos de la fase 3 de investigación de la vacuna de Sinovac, para interpretarlos adecuadamente. No obstante, también habían destacado que lo importante era la protección preliminar reportada contra los desenlaces de mayor gravedad: hospitalización y muerte por COVID-19.

En todo caso, el pasado 11 de abril salieron a la luz en formato de preimpresión los esperados resultados de los ensayos clínicos (fase 3), que confirmaron los datos previos ya conocidos a pesar de que aún falta la revisión por pares científicos para la publicación definitiva. “La eficacia para prevenir cualquier COVID-19 sintomático partió del 50,7 por ciento y se hizo mayor conforme la severidad de la enfermedad aumentó”, explica el artículo.

“Los resultados de este estudio se dieron a conocer hace tiempo. [...] Simplemente esto da tranquilidad para muchas personas (incluyéndome) que pedíamos que se publicara ‘formalmente’ el estudio. Hasta ahora era una nota de prensa”, reaccionó en Twitter el químico farmacéutico experto en vacunas David Bautista Erazo, docente de la Universidad de Antioquia.

Las epidemiólogas Zulma Cucunubá Pérez, investigadora del Imperial College de Londres, y Silvana Zapata Bedoya se pronunciaron en un sentido similar por la misma red social.

La autora del artículo también incluyó datos sobre la vacuna de AstraZeneca que son ciertos, pero no sobra aclarar, como lo hizo Colombiacheck en un explicador reciente, que el riesgo de trombosis sigue en investigación y el aparente vínculo que se ha encontrado, según señaló la Agencia Europea de Medicamentos, tiene una probabilidad de ocurrencia remota. Sobre todo, es muy pequeña en comparación con el riesgo de desarrollar coágulos como complicación de COVID-19 sin vacuna.

El texto de Zhao también omite esa información, mientras que exagera sobre los efectos secundarios, como se detalla más adelante.

A pesar de toda esta información disponible, la autora del escrito viral se decantó por acomodar las cifras de algunos países para generar desconfianza en la vacunación.

¿Se intensifican los brotes?

Zhao compara la reducción de casos a partir de enero en el Reino Unido, así como en Estados Unidos e Israel con otras marcas de vacunas, frente a un aumento en Chile, Turquía y Pakistán, donde se ha utilizado la de Sinovac. Usa esta información y el caso particular del presidente pakistaní, Arif Alvi, que dio positivo para COVID-19 luego de la primera dosis, para sembrar la duda sobre la eficacia de la de Sinovac. De nuevo, es una argumentación cuestionable porque tergiversa hechos ciertos.

El mandatario en cuestión solo había recibido una de las dos dosis, por lo que todavía no tenía su esquema de inmunización completo. Además, un solo caso de una persona que se enferma después de la vacuna no demuestra que esta sea menos eficaz porque “ninguna es 100 por ciento efectiva en el mundo real”, como lo ha explicado, por ejemplo, el inmunólogo Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos.

Por el lado de las estadísticas, el ritmo de vacunación de Pakistán no es precisamente ejemplar. Al terminar marzo, apenas había administrado 0,36 dosis por cada 100 habitantes en comparación con 116 de Israel, 52 del Reino Unido y 45 de Estados Unidos, de acuerdo con los datos oficiales recopilados por el portal Our World in Data.

Turquía también se mantenía muy atrás de los países con los que Zhao hizo la comparación. Para la misma fecha, marcaba 19 dosis por cada 100 habitantes.

El único caso que parecería comparable, no con Israel pero sí con Reino Unido y Estados Unidos, sería Chile. En ese momento, llevaba 55 dosis por cada 100 habitantes.

Sin embargo, el país suramericano realmente dio el salto a la vacunación masiva en febrero, por lo que las segundas dosis apenas se estaban aplicando en marzo (el intervalo es de 28 días). En cambio, los otros dos venían con un crecimiento sostenido desde diciembre de 2020.

Por tanto, al comenzar marzo había una mayor proporción de británicos y, sobre todo, de estadounidenses completamente vacunados que de chilenos en la misma condición. Estos últimos eran solo el 0,36 por ciento de la población, mientras que las respectivas cifras de los otros dos eran de 1,32 y 7,82 por ciento.

En consecuencia, las segundas dosis de la mayoría de personas vacunadas en Chile llegaron precisamente en marzo. Para ese momento, el número de casos del nuevo pico ya estaba en ascenso.

De hecho, Estados Unidos y el Reino Unido también tuvieron picos posteriores al inicio de sus planes de vacunación. Lo que pasa es que los casos en ambos países han caído conforme se han ido acercando a la llamada “inmunidad de rebaño” (la protección colectiva que da tener al menos un 70 por ciento de la población inmune al virus por vacuna o infección). Esto mismo se puede evidenciar al ver las cifras de muertes.

Entre tanto, al ver las estadísticas de Chile discriminadas por edad, sí se empiezan a notar los efectos positivos de la vacunación que Zhao pretende desconocer. Así lo ha explicado, entre otros, el analista de datos Jorge Galindo: “Las hospitalizaciones de la gente de más de 70 años, que es la población que tiene mayor pauta de vacunación completada con las dos dosis, están bajando”, destacó en un video que publicó en redes sociales con gráficas adjuntas que lo demuestran.

Entonces, el artículo publicado por Noticias de Israel ata cabos con datos sueltos que, aunque son ciertos, no se relacionan entre sí. De esta manera, la autora acomoda un razonamiento errado sobre la efectividad de las vacunas. A esto le adiciona una malinterpretación de los estudios sobre su seguridad.

¿Reacciones adversas similares al placebo?

La siguiente sección del texto de Zhao se centra en los efectos adversos. Primero dice que en los estudios publicados hasta ese momento había inconsistencias por tasas similares de reacciones de este tipo en los grupos que recibieron placebo frente a los que fueron vacunados. Luego relaciona esto con la recomendación de no aplicarles dosis a embarazadas para afirmar que “puede tener graves efectos secundarios sobre la fertilidad”. Otra vez se trata de una mezcla cuestionable de información.

Los resultados de los estudios de fase 1 y 2 de la vacuna de Sinovac, publicados en la revista científica The Lancet en febrero de 2021, están divididos en dos grandes categorías: quienes recibieron la segunda aplicación tras 14 días de la primera y quienes la recibieron después de 28. Cada una incluía, a su vez, tres grupos: uno con dosis de tres microgramos, otro de seis microgramos y el de placebo.

De esos seis grupos, solo el de dosis baja y el de placebo en la categoría de 28 días tuvieron una misma proporción de efectos adversos (13 por ciento) en fase 1. En la fase 2, los tres grupos de esa categoría tuvieron 18 o 19 por ciento. Lo que omite la autora en este caso es que el efecto adverso más común en ambas etapas fue el dolor en el sitio de la inyección; no hubo ningún efecto adverso grave con los intervalos de 28 días (como se aplica en Colombia) y solo una reacción alérgica reportada en la fase 1 de dos semanas.

Los recién conocidos resultados de la fase 3 en 'pre-print' confirman este perfil de seguridad, ahora con una diferencia marcada de casi 11 puntos entre las personas vacunadas y quienes recibieron el placebo. “La incidencia de reacciones adversas, que fueron principalmente el dolor en el lugar de aplicación, fue más alta en el grupo de la vacuna (77,1 por ciento) que en el de placebo (66,4 por ciento)”, dice el estudio. De los 64 pacientes que presentaron eventos graves, ninguno estuvo relacionado con la vacuna.

En cuanto a las recomendaciones de no aplicar las vacunas contra COVID-19 durante el embarazo, estas tienen que ver con que todavía no se han hecho pruebas en personas gestantes. Hasta el momento, esa medida es igual para otras marcas, no solo para Sinovac, como lo informan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

No hay, por tanto, ninguna evidencia de daño en el embarazo. Se evita correr riesgos por precaución ante la falta de información, tal y como sucede también con quienes son menores de 16 o 18 años, según el caso. Lo que sí se ha descartado y desmentido varias veces es la mentira, usualmente asociada a teorías conspirativas, de que las vacunas pretenden causar infertilidad (1, 2, 3, 4).

Pero aún queda un último argumento de Zhao, que ya no tiene que ver directamente con la vacuna sino con la política china de inmunización. El manejo de los datos es igual de tramposo.

¿Vacunación obligatoria politizada?

The Epoch Times dice que tuvo acceso a un “aviso sobre el fortalecimiento y la prevención de la epidemia” de la empresa privada Chongqing Sokon Industry Group donde señala que se debe “seguir el principio de ‘todos deben tomarla’” y se anuncian persecuciones a quienes no apoyen la vacunación. Con base en ese documento, acusa a la compañía de participar en una campaña de vacunación obligatoria.

También cita casos anteriores de supuestas muertes por inmunización de baja calidad contra otras enfermedades en China en los que afirma que habría estado involucrada otra empresa, Changsheng Biotechnology. Además, cita a un comerciante de verduras que se queja de que no se puede entrar al mercado sin un certificado de vacunación y vuelve a poner en duda la eficacia con base en las cifras descontextualizadas.

La compañía de la que obtuvo el supuesto comunicado interno ni siquiera tiene que ver con vacunación. Sus perfiles en diferentes medios de comunicación y sitios de internet especializados en economía y finanzas (1, 2, 3, 4, 5, 6) la presentan como una industria dedicada a la fabricación de automotores y sus partes con 14.300 empleados.

Tampoco hay una política nacional de obligatoriedad de la vacuna contra el COVID-19. En realidad, esta medida solo ha sido tomada por algunas autoridades regionales y el gobierno central les ha pedido que la levanten, según reportó el diario de negocios más importante de la India, Business Standard.

En todo caso, las principales ciudades de China han aplicado más o menos las mismas políticas que Shanghái. Allí ni siquiera las personas con alto riesgo de contagio están obligadas a vacunarse a pesar de que tienen prioridad, explicó la revista estadounidense The National Law Review en marzo de 2021.

En cuanto a los escándalos anteriores en los que estuvo involucrada la otra empresa, Changsheng Biotechnology, reportados incluso en medios internacionales como The New York Times (1, 2) ocurrieron antes del 2018, pero Zhao hace otra omisión al respecto y es que China aprobó posteriormente una ley para hacer mucho más estrictas las exigencias para la aprobación, la producción y la comercialización de vacunas. Así lo documentó el Global Legal Monitor de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos en 2019.

Esa ley también hizo obligatoria la vacunación contra otras enfermedades, pero no contra el COVID-19. Este apareció meses después.

Otra cosa son las restricciones a quienes no están vacunados para el acceso a ciertos lugares, de las que también habla Zhao en el artículo, pero estas medidas se están implementando en diferentes partes del mundo. Israel fue uno de los países pioneros, como se describió en un chequeo, y la Unión Europea lo está estudiando, como se detalló en otro. China ha optado más por otro tipo de incentivos, como premios en efectivo, comida gratis y certificados para establecimientos con más del 80 por ciento de personal inmunizado (1, 2).

En cuanto a las cifras de eficacia, aparte de lo mencionado antes, Zhao cita sin contexto a Ernesto Bustamante, exdirector del Instituto Nacional de Salud de Perú, quien ya ha aclarado que, al referirse a la eficacia de la de Sinovac, solo estaba leyendo unos datos preliminares de un estudio que no ha arrojado resultados concluyentes.

De modo que la nota de la relacionista pública, así como la traducción en Noticias de Israel, está llena de imprecisiones que la hacen cuestionable.

Nota: La imagen de portada fue tomada de Flickr, donde Jernej Furman la publicó bajo licencia de uso libre con atribución.

ACTUALIZACIÓN DEL 26 DE ABRIL DE 2021

El pasado 16 de abril, el Ministerio de Salud de Chile, publicó un reporte preliminar de un estudio sobre la efectividad de la vacuna de Sinovac en dicho país, por lo cual actualizamos este chequeo, con el fin de sumar estos datos a los de eficacia incluidos previamente y que eran cuestionados en la publicación del portal Noticias de Israel.

El estudio que realizó el Ministerio de Salud del país austral, abarcó aproximadamente 10’500.000 personas, de los cuales, cuatro millones fueron inoculados entre el 2 de febrero y el 1 de abril de 2021 con la vacuna del laboratorio Sinovac o también conocida como Coronavac.

Teniendo en cuenta que la efectividad, hace referencia a la capacidad de protección contra el COVID-19 que tienen estas vacunas en el mundo real, es decir en las diferentes poblaciones de los distintos países donde se están llevando a cabo los planes de vacunación. 

Los datos que el estudio arrojó son que al día 14 después de la segunda dosis del biológico de Sinovac, este tiene una efectividad de 67 % para prevenir el COVID-19 sintomático, un 85 % de efectividad para prevenir la hospitalización por COVID-19, un 89 % para prevenir el ingreso a UCI y un 80 % de efectividad para prevenir la muerte por esta enfermedad.

Estos datos significan por ejemplo que para el 80 % de efectividad en prevenir la muerte por COVID-19 que de 100 personas que hubiesen muerto por COVID-19, solamente 20 personas lo harán, si todas están vacunadas con la de Sinovac. 

En la presentación de estos resultados, concluyen y enfatizan: 

“En un escenario de alta actividad epidémica y en grupos susceptibles (edad avanzada y con comorbilidades), la vacuna estudiada protege contra la infección sintomática por SARS-CoV-2, así como contra las formas más graves de la enfermedad. Como no tenemos vacunas 100 % efectivas, es fundamental que TODOS nos vacunemos. No se deben descuidar las medidas de salud pública adicionales a la inmunización, higiene y cuidados personales, restricción de la movilidad.”