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Viernes, 20 Agosto 2021

Falso, actuales vacunas contra COVID-19 no contienen óxido de grafeno

Por Gloria Correa

Publicaciones que buscan desalentar la vacunación afirman que los biológicos que se están aplicando para prevenir el COVID-19 tienen dicho material, pero al consultar los componentes de estas vacunas, que son públicos, no se encuentra el óxido de grafeno.

Un video (1) que ha circulado en Facebook, señala “equipo de Andreas Kalcker confirma la evidencia de óxido de grafeno en las vacunas”. En el video aparecen Andreas Kalcker y Eduardo Insignares, a quienes les atribuyen el título de doctores, según un mensaje adjunto. 

Insignares comienza diciendo “por ejemplo, hay un tema que me preocupa muchísimo porque ya veníamos detectando ciertas cosas en las vacunas y es que estas vacunas tienen óxido de grafeno, verificado por microscopía electrónica por parte de alguien que hace parte de nuestro grupo”. Posteriormente, ambos hombres hacen referencia a una patente de grafeno de Shangai de septiembre de 2020. 

Etiqueta falso pantallazo

El óxido de grafeno es un material de dimensiones muy pequeñas (nanométricas) que se obtiene a partir del grafito, el mismo con el que se hacen los lápices. Se ha utilizado en las últimas décadas en múltiples campos que van desde la ingeniería ambiental hasta la biomedicina.

Pero estos señalamientos que pretenden desalentar la vacunación, no son nuevos, en los últimos meses han circulado muchas otras publicaciones en redes sociales como Facebook (1), Twitter (1,2), Instagram (1) y Telegram, así como en páginas web donde afirman que las vacunas contra COVID-19 tienen óxido de grafeno, o grafeno, a lo que le suman que se trata de componentes magnéticos, con los que nos controlarán la mente. 

Colegas verificadores de la International Fact Checking Network (red de la que hacemos parte) como Maldita (1), Newtral, la agencia de noticias AFP, Mala Espina,  Animal Político, Chequeado y FactCheck han verificado y desmentido previamente este tipo de publicaciones. 

En Colombiacheck también aclaramos en un chequeo previo que las vacunas contra COVID-19 no contienen grafeno ni estos causan coágulos en el cerebro. Además al verificar el reciente vídeo en el que aparece Andreas Kalcker encontramos que transmite un falso mensaje sobre las actuales vacunas contra COVID-19 porque el óxido de grafeno no está descrito en la composición de ninguno de esos biológicos.

Asimismo, en el vídeo desinforman al referirse a una patente China de grafeno del 2020, que realmente es de una vacuna en fase de investigación contra el coronavirus que sí utiliza óxido de grafeno pero sólo ha sido estudiada en ratones, no ha avanzado a estudios en humanos y mucho menos ha sido aprobada para uso en la población general. Por lo tanto, no tiene que ver con las actuales vacunas contra COVID-19.

Andreas Kalcker, antes y durante la pandemia ha sido identificado por difundir desinformación, siendo uno de los mayores promotores de la venta y consumo de dióxido de cloro para COVID-19 y otras enfermedades, sin evidencia científica que lo respalde. Por dichas acciones ha tenido problemas legales en países como España y Argentina, como explicamos en chequeos previos (1,2,3). 

Un falso señalamiento 

Es falso afirmar que las actuales vacunas contra COVID-19 contienen óxido de grafeno como señalan en el vídeo porque al revisar las hojas de seguridad y fichas técnicas de esos biológicos que se están usando en el país y sus componentes, en ninguno de estos --ni en el de Pfizer-BioNTech, Astrazeneca, Janssen, Sinovac o Moderna-- aparece el óxido de grafeno.

Expertos en Salud Pública del portal Health Desk han resaltado además que ninguna vacuna autorizada por la OMS contra el COVID-19 contiene óxido de grafeno. Y desde la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) recalcan sobre la seguridad de estas vacunas que “cada componente de una vacuna cumple una finalidad específica, y cada ingrediente se somete a diversas pruebas durante el proceso de fabricación. En ese proceso se verifica la seguridad de todos los ingredientes”.

En el mismo sentido, Adolfo Bastida Pascual, profesor del Departamento de Química/Física de la Universidad de Murcia, recalcó a los colegas de Maldita que “la posibilidad de utilizar el óxido de grafeno para transportar otras moléculas al interior del organismo humano requiere, obviamente, que no produzca efectos secundarios que sean peores que los que se pretende remediar. Y la toxicidad del óxido de grafeno en nuestro organismo es un tema que se sigue investigando”.

Enrique Mejía Ospino, PhD en Ciencias químicas de la Universidad Nacional de México, actual profesor de la Universidad Industrial de Santander en Colombia, quien ha trabajado desde hace más de 10 años con nanomateriales, coincidió resaltando que “la toxicidad del óxido de grafeno se está evaluando. Al ser un material relativamente nuevo, hasta hace poco la FDA (Food and Drugs Administration de Estados Unidos) comenzó a recopilar datos de sus efectos en el organismo, porque no hay certeza que sea del todo inocuo, como sospechábamos, se requieren más estudios que lo demuestren”.

Ningún estudio científico ha probado la presencia de óxido grafeno en estas vacunas 

Kalcker y su acompañante señalan que demostraron por microscopía electrónica que estas vacunas tienen óxido de grafeno, pero sus afirmaciones no son soportadas por ningún estudio científico. Al realizar una búsqueda en los repositorios de publicaciones científicas como Pubmed y Litcovid no encontramos que Kalcker o alguna otra persona haya publicado un artículo científico sobre este tema en el último año.

Una desinformación similar a lo que ellos intentan transmitir en el video circuló recientemente señalando que la  Universidad de Almería había publicado un estudio en el que concluyó a través de microscopía electrónica que habían derivados del grafeno en la vacuna de Pfizer. Sin embargo, la misma universidad española lo desmintió a través de una publicación en su perfil de Twitter y también lo verificaron y desmintieron los colegas de Maldita, Newtral y la agencia de noticias AFP.

La microscopía electrónica es un método que permite analizar diferentes materiales. El investigador Gabriel Alfranca Ramón explicó a Maldita que en estos casos donde "muestran imágenes de microscopía electrónica, son imágenes que podrían ser perfectamente compatibles con otras estructuras poliméricas nanométricas.El hecho de que dos cosas se parezcan no quiere decir que sean lo mismo." 

Entonces los supuestos análisis por microscopía electrónica de los que hablan en el vídeo no estarían probando la presencia de este material en las vacunas como intentan señalarlo. 

La patente es de una vacuna en fase de investigación en animales 

“Lo que varía es la composición biológica. Lo que no varía son los cristales. Tanto la magnetita que es una patente china, por cierto, no la magnetita sino el grafeno, se puede ver la patente de agosto de 2020 en Shangai”, también afirma Kalcker en el vídeo.

Al buscar en Google Patentes por alguna patente de una vacuna con óxido de grafeno, aparece una vacuna recombinante de nano coronavirus que toma óxido de grafeno como portador. Dicha patente fue solicitada en septiembre de 2020, no en agosto, por el Centro Nacional de Investigación en Ingeniería de Nanotecnología de Shanghai, China. Su estado aún está pendiente y corresponde a una vacuna experimental contra el coronavirus, que sí usa el óxido de grafeno, pero sólo se ha probado en ratones. No está relacionada con ninguna de las actuales vacunas aprobadas para uso de emergencia contra COVID-19.

La información sobre esta vacuna en fase experimental se publicó en la revista Nano Biomedicine and Engineering en un artículo titulado "Diseño de una nueva nanovacuna contra el SARS-CoV-2", donde los investigadores de Shangai, quienes denominaron a dicha vacuna GOCR y en la que usaron óxido de grafeno para potenciar la respuesta del sistema inmune, resaltan que sus estudios se han realizado sólo en ratones y requieren más investigaciones en el laboratorio, lo cual no garantiza que se vaya a usar en humanos pues aún requiere superar los estudios de seguridad y eficacia.

¿Qué son el óxido de grafeno y el grafeno?

Tanto el grafeno como el óxido de grafeno vienen del grafito, son materiales cuyos estudios y aplicaciones se han impulsado en las últimas décadas. 

El grafeno es un material que ha marcado un hito en la física, la electrónica, la ingeniería de sistemas y muchos otros campos ya que es muy resistente, buen conductor de calor y electricidad, por lo que se le ha llegado a llamar el “silicio” del futuro. En el 2010, los científicos rusos Kostia Novoselov y Andre Geim incluso fueron galardonados con el Premio Nóbel de Física, por sus estudios sobre el grafeno y porque lograron obtenerlo del grafito con un sencillo experimento: poniendo cinta adhesiva sobre este, así separaron las capas de grafeno de las que está formado.

Berta Domènech Garcia, doctora en Química e investigadora de la Universidad Tecnológica de Hamburgo especializada en nanotecnología y nanomateriales, explicó a los colegas verificadores de Maldita: “El grafeno es una capa de átomos de carbono empaquetados en forma de hexágonos contiguos, como un panal de abejas".

El químico Enrique Mejía explicó a Colombiacheck que después de que los rusos lograron separar el grafeno se buscó su producción en masa, pero con el método de la cinta adhesiva no era posible, por lo tanto se inició toda una carrera para lograrlo, en medio de la cual se obtuvo el óxido de grafeno.

“Una manera de obtener el grafeno fue oxidando el grafito, ese método químico logra separar las capas del grafito y al exfoliar esas hojas separadas del óxido de grafito se terminó obteniendo el óxido de grafeno como paso previo para llegar al esperado grafeno”, aclaró Mejía.

Grafito y óxido de grafeno

Método de obtención de óxido de grafeno. Fuente:https://digibuo.uniovi.es/dspace/bitstream/handle/10651/39066/TFM_JM%20Osorio%20Mancilla.pdf;jsessionid=57849FEB828D48169026E6C04AA8945C?sequence=6

Así el óxido de grafeno es un compuesto que contiene carbono, oxígeno e hidrógeno. Este material también tiene múltiples propiedades que han atraído la atención de los investigadores. “Gracias a su capacidad de absorber colorantes y materiales se empezó a usar como descontaminante en la industria textil, petrolera y en el manejo de aguas residuales”, resaltó Mejía. 

Recientes publicaciones científicas (1,2,3,4,5,6) han mostrado sus usos y potenciales aplicaciones en el área de salud que van desde la producción de materiales de bioseguridad como guantes y tapabocas hasta en la farmacología, ingeniería genética y vacunas.

En un futuro el óxido de grafeno puede llegar a ser una herramienta en la administración de vacunas para ayudar a aumentar su efectividad, resaltaron los expertos del portal Health Desk. No obstante, recalcan que a pesar de lo prometedor del material, se necesitan más estudios e investigaciones para determinar si es eficaz, completamente seguro y útil para aplicaciones biomédicas, incluida la administración de fármacos.

De ese modo, en el vídeo que verificamos transmiten un falso mensaje sobre las actuales vacunas contra COVID-19 ya que el óxido de grafeno no es un componente de estos biológicos, además es falso que se haya demostrado su presencia a través de microscopía electrónica. 

Y a pesar de que se trata de un material con potenciales usos en el área de biomedicina, muchas de las investigaciones con fármacos y vacunas están en fases iniciales. Finalmente, la patente que involucra óxido de grafeno de la que hablan en el vídeo, se refiere a una vacuna que sólo se ha estudiado en ratones y no hay evidencia de su presencia en ninguna de las actuales vacunas aprobadas.

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Miércoles, 28 Julio 2021

Vacuna contra COVID-19 no produce un efecto similar al cáncer ni causa esterilidad

Por Gloria Correa

Las afirmaciones de un investigador canadiense, quien malinterpretó unas publicaciones sobre las vacunas, son la fuente de esta desinformación.

Un portal en Facebook realizó una publicación  sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19, en la que se aseguraba, entre otras cosas,  que “las inyecciones Covid provocan en el organismo un efecto similar al cáncer, pues hacen que las peligrosas proteínas de pico se reproduzcan sin control (...)”.

captura de pantalla publicación con etiqueta falso

Pero se trata de otra desinformación sobre estas vacunas difundida por grupos y portales anti-vacunas en redes sociales y páginas web, para desalentar la vacunación.

En el portal de Facebook que publicó tal desinformación señalaron como fuente a Natural News, pero este es un sitio web de medicina alternativa cuyo fundador, Mike Adams, es un norteamericando de ultraderecha, quien difunde teorías conspirativas y desinformación sobre la pandemia, como lo han identificado colegas verificadores de Politifact.

Publicaciones con contenido similar sobre las vacunas de ARNm y las proteínas espiga han circulado en diferentes idiomas en el último mes (1, 2,3, 4, 5 , 6) siendo verificadas y desmentidas por colegas de la International Fact Checking Network (IFCN) de la que hacemos parte como AFP Factual, Newtral, Maldita, Fact Check, Reuters Fact Check, APP Fact Check, entre otros. 

A continuación lo que encontramos en Colombiacheck sobre esta publicación:

El investigador canadiense que originó la desinformación

“Y esta información es el resultado de investigación científica real expuesta por un reconocido inmunólogo viral llamado Byram Bridle...”, señalan en la publicación de Facebook que estamos verificando. 

Byram Bridle, sí es un inmunólogo, profesor asociado de la Facultad de Veterinaria de Ontario de la Universidad de Guelph en Canadá. El pasado 27 de mayo, Bridle fue entrevistado por una emisora canadiense, en el programa On Point, donde hizo múltiples y controvertidos señalamientos sobre las vacunas contra COVID-19.

En la entrevista hizo varias afirmaciones como: “Cometimos un gran error. No nos dimos cuenta hasta ahora... Pensamos que la proteína de pico era un gran objetivo antígeno, nunca supimos que la proteína de pico en sí misma era una toxina y era una proteína patógena. Entonces, al vacunar a las personas, inadvertidamente las estamos inoculando con una toxina”.  Esta frase ha sido utilizada por las viralizadas publicaciones para desinformar sobre las vacunas. 

Pero a pesar de que estas frases sí son de Bridle, este tergiversó y distorsionó las conclusiones de otras publicaciones como explicaremos a continuación. 

La agencia de noticias Reuters lo contactó para verificar lo que dijo, pero este les respondió que no estaba aceptando compromisos con los medios. Un portavoz de la Universidad de Guelph, donde Bridle trabaja, recalcó a noticias AFP que las opiniones de los investigadores que trabajan en la institución no reflejan la postura de la universidad y señaló: “La  universidad anima encarecidamente a cualquier persona que pueda vacunarse a que lo haga”.

El “estudio japonés” que citó Bridle es un reporte técnico

Bridle afirmó en la entrevista radial que había tenido acceso a un “estudio” de la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Médicos (PMDA, por sus siglas en inglés), según él no publicado y secreto, el cual demostraría que la seguridad de la vacuna contra COVID-19 de Pfizer/BioNTech no fue evaluada correctamente. 

Pero el "estudio" en realidad es un reporte técnico y no es secreto, se puede tener acceso aquí

Al revisar dicho reporte en Colombiacheck evidenciamos que muestra los resultados de investigaciones hechas en el laboratorio y en ratas (no en humanos) con componentes de la vacuna de Pfizer como son los nanolípidos (NLP) para evaluar cómo se distribuían en los diferentes órganos de las ratas luego de la inyección, pero en ningún momento concluyen que se acumulen en algún órgano o que puedan causar daños y tampoco evalúan la proteína pico de la que trata la desinformación que estamos verificando.

Maki Yamaguchi, portavoz de Pfizer, recalcó a AFP Factual: "El documento forma parte de la presentación de datos realizada por Pfizer a la Agencia Japonesa de Productos Farmacéuticos y Dispositivos Médicos (PMDA) para su revisión”, antes de que el biológico fuera aprobado en dicho país.

El profesor Amane Koizumi, del Instituto Nacional de Ciencias Naturales de Japón, también consultado por AFP, confirmó que el documento japonés da cuenta de un estudio de biodistribución de la vacuna en ratones.  Como señalamos previamente muestra los resultados de estudios en los que se evaluó cómo se distribuían componentes de la vacuna de Pfizer en el cuerpo de ratones.

Malinterpreta una investigación de Harvard

Bridle también citó un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Harvard y publicado en la revista Clinical Infectious Disease. En la entrevista aseguró que la investigación era una "prueba clara de que la vacuna provoca coágulos de sangre, sangrado, problemas cardíacos y daño cerebral”.

Sin embargo, David Walt uno de los autores de dicho estudio, explicó a Reuters: "Bridle está tomando nuestros resultados y mal interpretandolos por completo".  

Walt y sus colegas analizaron las sangre de 13 personas que recibieron la vacuna de Moderna y encontraron que 11 de ellos tenían niveles detectables de la proteína pico del nuevo coronavirus al día siguiente de la vacunación, lo que demostraba que el cuerpo estaba produciendo la proteína, según lo previsto para este tipo de vacunas contra COVID-19. Esas proteínas disminuyeron en las semanas siguientes y no se detectaron después de la segunda dosis.

Walt concluyó sobre los hallazgos del estudio: “Esto se debe a que los individuos desarrollaron anticuerpos para eliminar (la proteína) de la sangre, creando una respuesta inmune exactamente como se diseñó la vacuna. Las pequeñas cantidades medidas en la sangre de las personas vacunadas no eran tóxicas. El mensaje más importante es que se han administrado más de 400 millones de dosis de la vacuna de ARNm con consecuencias graves insignificantes. Es increíblemente seguro”.

Alfredo Corell , profesor de Inmunología en la Universidad de Valladolid le aclaró a Newtral que aunque la investigación detectó la proteína S o pico en la sangre de los vacunados, “se trata de una concentración transitoria de apenas unos días”.

Así ni el reporte técnico japonés ni la investigación de Harvard de los que habla Bridle respaldan las desacertadas afirmaciones sobre las vacunas de ARNm contra COVID-19 que han difundido las viralizadas publicaciones.

Proteínas S, pico o espiga que se produce tras la vacuna no es tóxica

En la publicación de Facebook también señalan erróneamente: “Se ha comprobado que las proteínas de pico ingresan al torrente sanguíneo y circulan durante días después de la inyección, luego se acumulan descontroladamente en hígado, bazo, glándulas suprarrenales, ovarios, etc., generando letales efectos adversos”. 

Pero no hay evidencia que respalde tales supuestos efectos tóxicos o letales de las proteínas pico. Las vacunas de ARN mensajero, ARNm, como la de Moderna o Pfizer buscan que el cuerpo fabrique la proteína espiga, S o pico del nuevo coronavirus, a partir del fragmento de ARN que se inyecta, con el fin de que el sistema inmune la reconozca como “extraña” y produzca anticuerpos o defensas contra ella. Así el sistema inmune queda listo para atacar al nuevo coronavirus en caso de un futuro encuentro con este, como lo señalamos en un explicador sobre cómo funcionan estas vacunas. 

De ese modo con la vacuna no se inocula directamente la proteína pico como intentan señalar en las viralizadas publicaciones. Y en las diferentes fases de investigación clínica de estas vacunas (Pfizer, Moderna)  se evaluó tanto la seguridad y se concluyó que estas vacunas son seguras.

Además el mismo estudio de Harvard que citó Bridle, demostró lo contrario a las  afirmaciones de que la proteína se acumula o es tóxica, pues aunque encontraron mínimas concentraciones de proteínas pico en la sangre por unos días después de la primera inyección, no reportaron que se acumularan en los órganos, ni causaran efectos tóxicos o adversos. 

Drew Weissman, profesor de Medicina en la Universidad de Pensilvania, recalcó a Politifact:“No hay datos de que esa proteína sea una toxina”.

Alejandro Pascual, PhD en ciencias biomoleculares, del Instituto de Investigación La Paz  explicó a Newtral que cuando algunas células del cuerpo humano fabrican las proteínas S a partir de las instrucciones de las vacunas, estas “no suelen circular libres, por el organismo y, si lo hacen, no llega a tener niveles peligrosos en ningún momento. Las afirmaciones de que la proteína S de las vacunas es “tóxica” no cuenta con aval científico”, resaltó Pascual.

Vacunas de ARN no causan esterilidad, ni modifican el ADN, ni causan efectos similares al cáncer

“Esta genocida vacuna, “todo en uno”, mata a la mayoría, y si hay sobrevivientes los deja estériles, evitando que se produzcan nuevos nacimientos” es otro de los falsos señalamientos de la publicación.

Se trata de ideas promovidas por los antivacunas a lo largo de la pandemia. En chequeos previos (1,2) hemos desmentido esos falsos efectos sobre la fertilidad atribuidos a las vacunas de ARN contra COVID-19 y en otro chequeo desmentimos la viralizada publicación que atribuyó a Luc Montagnier, virólogo francés, la afirmación de que todos los vacunados morirán en dos años.

La esterilidad no es un efecto adverso que se haya reportado durante la vigilancia de la seguridad que se ha hecho a las vacunas de ARN contra COVID-19 como la de Pfizer y Moderna.

Sobre este tema, el médico colombiano Francisco Sarmiento, epidemiólogo con Máster en Salud Pública, resaltó previamente a Colombiacheck: “No tiene sentido que una posible vacuna contra la COVID-19 cause una esterilización masiva en hombres y mujeres porque las vacunas no van dirigidas a los tejidos humanos, sino al virus. Ninguna vacuna que pase todas las fases de investigación llegará al ser humano de manera masiva si tiene riesgo de generar esterilidad”.

En  Colombiacheck también hemos desmentido previamente que estas vacunas no van a modificar el ADN, puede leer los chequeos aquí, aquí y aquí. Y también desmentimos que estas vacunas  no van a causar efectos como el cáncer como también señala esta publicación que estamos verificando. El ARN que se inocula a través de estas vacunas se destruye en un período de tiempo de 48 a 72 horas por lo cual no hay posibilidad de que modifiquen nuestra información genética o ADN para causar otras enfermedades. 

En el mundo ya se han aplicado cerca de 4 mil millones de dosis de la vacuna contra COVID-19, según datos de Our World in Data para el 28 de julio de 2021, demostrándose que son efectivas y seguras.

Así concluimos que las afirmaciones de la publicación que verificamos son falsas ya que no hay evidencia de que las proteínas generadas por las células humanas después de la vacunación con las vacunas de ARN sean una toxina, dañen los tejidos o causen esterilidad. Además, las afirmaciones incluidas en la publicación corresponden a malinterpretaciones de unas publicaciones por parte de un inmunólogo candiense.

Para leer otros chequeos o explicadores sobre la pandemia, puede visitar nuestro especial Mentiras y verdades del coronavirus. También puede sugerirnos un chequeo aquí